Beast In Black – Berserker

Anton Kabanen fue el artífice de Battle Beast, uno de los grandes proyectos musicales del género insigne de esta página. Fue miembro fundador y principal compositor de los escandinavos hasta su salida, dos meses después de haber publicado “Unholy Savior”.

Tal fue el revuelo de su partida, que no tuvo problemas en formar una nueva banda y encontrar un sello rápidamente. El baterista Sami Hänninen (ex Brymir) se contactó con Anton directamente cuando supo que había separado caminos con Battle Beast, a fin de ser considerado por él si formaba una nueva banda. Yannis Papadopoulos (ex vocalista de Wardrum) fue contactado por Anton a través de internet, después de haber visto varios videos de él en YouTube versionando canciones y escuchar su trabajo en Wardrum. Después de conocer a Anton en persona, Yannis se unió al “proyecto” en ese entonces. Posteriormente acudió al llamado un amigo de Anton y primera opción para la guitarra, el experimentado Kasperi Heikkinen (Conquest, ex U.D.O.). Sólo faltaba el bajo y en ese período, los húngaros de Wisdom estaban en busca de un guitarrista, así que Anton Kabanen se unió a Wisdom como guitarrista, con la condición de que Máté Molnár, uno de los miembros fundadores de Wisdom se uniera al bajo en esta nueva aventura llamada Beast in Black. El sello Nuclear Blast apostó por esta idea y lanzaron su primer disco titulado “Berserker” con el gigante discográfico cuando estuvo finalizado el trabajo.

Anton Kabanen es un fan declarado de Kentaro Miura. En su época en Battle Beast, compuso varias canciones relacionadas a Berserk (The Band of The Hawk, Iron Hand, Victory, Golden Age, Kingdom, Out of Control, The Black Swordsman y Fight, Kill, Die). Con esta premisa,  “Berserker” nace influenciado musicalmente por grandes exponentes del Heavy Metal de los ’80 (como Judas Priest, Manowar o Accept por nombrar algunos) y la obra en sí, sin ser conceptual, se inspira en el trabajo de Kentaro Miura, el eterno manga llamado Berserk (publicado inicialmente en el año 1989 por Monthly Animal House y que continúa siendo difundida hasta la fecha por la revista Young Animal).  El artwork infundido en “Berserker”, es esbozado por Roman Ismailov (quien había dibujado la carátula de “Steel”) y muestra a “la bestia”, símbolo de Battle Beast y ahora de Beast in Black emulando a Guts (o Gattsu en su versión japonesa protagonista de la obra), con un brazo metálico y una gran hacha aparentando a la imponente espada matadragones. De fondo podemos ver a Midland a un lado derecho y por el otro costado, a Zodd el inmortal junto al Caballero Calavera.

El disco abre con Beast In Black, una canción enérgica, muy pegadiza y con excelentes e imaginativos duelos de guitarra, gran acierto para abrir este disco y presentar al grupo. La base rítmica es contundente y la voz de Yannis suena potente, apoyada en el coro por el trabajo de Anton en las voces (que ya conocíamos desde su paso por Battle Beast). Esta apertura, nos relata el conflicto interno que tiene Guts con su bestia interior, un animal en forma de perro endemoniado que se apodera de él. En su ira insana, odio y rabia, Guts usa su espada matadragones para vengarse de Griffith y asesinar a todos sus apóstoles.

Blind And Frozen fue el primer single/video publicado por la banda y fue la carta de presentación de Beast in Black al mundo. Nadie quedó indiferente ante la particular voz de Yannis, de un inicio con un registro vocal alto y posteriormente sutil. Tiene varios tintes femeninos en su registro y su amplio rango hacen que escuchar esta canción por primera vez, nos deje con la boca abierta. El griego es muy versátil, en momentos tiene una voz poderosa y a la vez delicada. Un acierto en cuanto a melodía y posterior desarrollo. La expectación en cuanto a la voz era muy grande, Yannis vino a ser el “reemplazo” de dos fieras como Nitte Valo y Noora Louhimo. Temazo desde el primer segundo, no le sobra ni le falta nada. Canción concebida para ser un himno.

Blood Of A Lion pareciera ser tomado del primer trabajo de Battle Beast, canción desechada incluso en “Unholy Savior” y usada en este disco. Otro himno que debe funcionar bastante bien en vivo, con unas melodías súper pegajosas. Mientras transcurren sus primeros segundos, va in crescendo y siendo más intensa hasta su coro. La voz de Yannis también va tomando cierta agresividad en la interpretación y el coro apoyado nuevamente por la singular voz rasposa de Anton. Nuevamente entramos en el conflicto interno de Guts con su bestia interna, pero esta vez, tomando fuerza de ella. Los teclados suenan épicos y la base rítmica suena contundente hacia el último tramo de la canción.

Born Again es algo más melódica, extremadamente ochentera en su comienzo y romántica. Nos relata el recuerdo de los primeros momentos de intimidad de Guts con Casca (o Kiasca en su versión japonesa) y como el protagonista desea recuperar lo que tuvieron hasta antes del eclipse. Yannis se vuele a lucir con su variabilidad, jugando en tonos altos agudos y rasposos, muy cercano al trabajo de Halford en Judas Priest, guardando las proporciones.

Zodd The Immortal es un hachazo de principio a fin, doble bombo a toda máquina y una base rítmica cortante. Es la canción más agresiva y pesada del disco, con un Yannis sonando brutal y demostrando que los tonos bajos no son un problema para él. El primer solo de guitarra es bien elaborado y armonizado, un buen paso para la segunda estrofa y coro de la canción, en donde las guitarras vuelven a ser protagonistas en un segundo solo, dando paso a un quiebre bastante interesante y violento. Zodd el Inmortal o Nosferatu Zodd es un personaje de Berserk, apóstol del quinto ángel y la canción refleja muy bien a este ser, un ente agresivo que ha dedicado su existencia al combate. Cada batalla en la que se dice que ha muerto, vuelve a reaparecer.

The Fifth Angel parte con una introducción del instante en que “la mano de dios” le da la iniciación a Femto en su creación (nombre que adopta Griffith cuando pasa a formar parte de este grupo) y del costo que debe incurrir para obtener el reino que desea, entregando en sacrificio a la “banda del Halcón”, que fue eliminada por sus sirvientes demoníacos y la posterior violación de Casca a manos de Femto en presencia de Guts. Acá comienza la razón de ser de Guts en el resto de la historia y su venganza contra “la mano de dios”. La composición es a medio tiempo y es donde encontramos la mayor presencia de teclados, un duelo de guitarras y melodías pegajosas. Mucho más tirada al Hard Rock.

Crazy, Mad, Insane es prácticamente sacada de otro disco u otra banda, muy al estilo de Abba por estructura y melodía o Modern Talking incluso, una canción bastante comercial y popera. Anton está influenciado por las canciones pop con sintetizadores de los años ’80 y había incursionado en algo similar en Battle Beast con Touch in the night. Corte influenciado por la música disco y dance. Independiente de las preferencias musicales y del disco en sí, es una canción muy pegajosa. Sería raro escucharla en vivo. Muy raro. En cierta medida, la letra no pega mucho con la música, debido a que interpreta a lo que siente Guts contra Griffith y su reino de luz creado en base a su pacto con la “mano de dios”.

En la segunda mitad del disco y siendo un bonus track, Hell For All Eternity sigue la estructura presentada en este trabajo, un coro bien pulido que se quedará dando vueltas en tu cabeza y un desarrollo certero, que va amplificando las revoluciones a medida que suenan los compases. Inconscientemente comenzarás a mover tu cabeza a medida que avanza el tiempo. El quiebre es buenísimo y el final es estruendoso con el doble bombo a toda marcha.

Eternal Fire tiene un coro bastante similar a The Final Countdown de Europe, más veloz que la canción anterior y donde nuevamente los teclados son protagonistas. Incluso su comienzo tiene un leve coqueteo con los suecos. El galopante riff que acompaña el desarrollo de la canción tiene ciertas reminiscencias también, excepto que la velocidad de la batería impuesta por Sami toma protagonismo en la canción durante los duelos de guitarra.

Cerca del final, nos encontramos con otro bonus track, la ganchera Go To Hell. Es de esas canciones que no entiendes el motivo de ser un extra, es una grandísima canción que te obligará a mover tu cabeza al ritmo de la canción, Yannis vuelve a sonar pomposo en los tonos altos. El coro simplemente es majestuoso, trae toda esa esencia ochentera a la memoria y mención honrosa a los solos de guitarra, muy elegantes y efectivos. La batería de Sami suena contundente, como si se fuera a desbocar en cualquier momento.

La siguiente canción fue la que más escuché mientras escribía la reseña. End Of The World es una pieza colosal, épica y reúne todos los elementos que quiere entregar Beast in Black. Teclados que sirven de guía, el ritmo de la batería dominada por Sami y el bajo de Máté  van estampando la marcha desde un principio y siguen en su conjunto tomando cada vez más fuerza, sobre todo cuando el bombo empieza a sonar fuertemente para ir marcando el paso. La participación activa de Anton en el coro sigue aumentando esta poderío hasta el quiebre, con unos solo de guitarra muy virtuosos, donde van turnándose Anton y Kasperi. De lo mejor que nos entrega este “Berserker”.

Al cierre, tenemos la balada Ghost In The Rain, que fue escrita originalmente para Battle Beast. Mientras llegamos a la calma y nos deleitamos con la voz de Yannis, da para pensar que hubo otras artistas invitadas en esta canción, pero es solo la voz de Yannis en distintos matices. Una clausura de clase para cerrar esta magnífica obra, una balada que suena enérgica y emocionante.

En esencia, debido al principal compositor y sus influencias, podríamos decir que es Battle Beast con otra formación o Battle Beast 2.0, pero Beast in Black retoma lo que quedo a medio camino en “Unholy Savior” marcando una clara línea divisoria a la anterior agrupación. Heavy Metal que bordea el Power Metal muy ochentero, con estribillos gancheros, teclados hímnicos y solos de guitarra muy inspirados. De los mejores discos del 2017.

 

Herrant