Cuando los finlandeses de Battle Beast lanzaron su disco debut “Steel” se convirtieron en un rotativo constante dentro de mi “playlist” durante gran parte del año 2011. Es que no solo me llamó la atención su estilo de Heavy Metal clásico y “a la vena”, ni que hayan venido precedidos de una efímera fama por ganar la “batalla de las bandas” en el Wacken Open Air del 2010 (lo que les permitió grabar ese álbum), sino que, sobre todo, por cómo mezclaron ese sonido clásico del Heavy tradicional con guiños modernos y una vocalista con una voz potente y agresiva, porque Nitte Valo tiene un timbre que se escapa de la típica voz femenina que abunda en las agrupaciones de Power Metal, acercándose al estilo de pioneras como Jutta Wheinhold, Lee Aaron, Leather Leone y Ann Boleyn, por nombrar unas cuantas.

Sin embargo, tras el gran debut de la banda, Nitte abandonaría el grupo, dejando al resto de los miembros con la difícil tarea de reemplazarla. La escogida para la tarea fue la joven vocalista Noora Louhimo, quien curiosamente posee un registro muy similar a su antecesora, permitiendo que el cambio de frontwoman pasara sin sobresaltos, lo que quedó de manifiesto con el segundo larga duración de los fineses, titulado simplemente “Battle Beast“. Y así es como a razón de un disco cada dos años llega “Unholy Savior”, la tercera placa de estudio de Battle Beast con el que pretenden consolidarse como uno de los mayores exponentes del Heavy tradicional de las tierras nórdicas en estos momentos.

La encargada de abrir los fuegos es Lionheart, una canción “powermetalera” tradicional, donde llaman la atención los sintetizadores que acompañan el fraseo mientras los instrumentos suben su intensidad durante el puente para desencadenar en un coro a toda velocidad. Como es costumbre los solos de guitarra de Anton Kabanen son de gran factura y se acoplan a la perfección dentro de la estructura de la canción. Quizás no es un inicio demoledor, pero de todas formas es un buen tema.

Una breve intro casi cinemática da el paso al tema homónimo del álbum, un corte de “medio tempo” que se asemeja bastante a The Band Of The Hawk (de su primer disco) en su estructura, pero con una presencia mucho más marcada de los teclados de Janne Björkroth, presencia que es una constante en esta producción y que le añade una capa extra de profundidad a los temas.

La inconfundible voz de Tony Montana, personaje de Al Pacino en “Caracortada”, da el vamos a I Want The World… and Everything In It, una canción casi “sleaze” con unos riffs gancheros y un coro que lo es aún más, ideado para gritar “quiero el mundo… y todo lo que contiene” en vivo. La voz de Noora se da rienda suelta durante esta canción y lo mismo sucede con los solos que siguen con total libertad. Un corte enérgico y tremendamente “vacilón” que hace difícil quedarse sin sacudir la cabeza.

Madness es quizás uno de los puntos bajos del discos, con un ritmo plano y poco atractivo, el que se ve mejorado en algo por el coro que mantiene el nivel al que nos tienen acostumbrados los finlandeses, pero que a pesar de unos buenos solos no logra prender del todo.

Lo que le sigue podrá hacer que más de alguno levante una ceja en señal de exclamación, ya que Sea Of Dreams es una “power ballad” que comienza acompañada de una batería electrónica, aunque por raro que parezca, creo que no desentona en lo absoluto. Además, resulta ser una gran muestra de la calidad vocal de Noora quien nos deleita con una bella voz, dejando de lado por unos momentos ese timbre rasposo al que nos tiene habituados.

Tras ese descanso, se deja caer un corte veloz y agresivo. Speed and Danger es el cañonazo que hacía falta: potente, directo y crudo, con un doble bombo que no da tregua. A pesar de la tónica tradicional del corte, llaman la atención la intervención de unos teclados en la sección media y el genial solo de Kobonen. Sin dudas uno de los puntos altos del disco.

Y si la referencia directa a “Caracortada” no era suficiente aviso de la influencia ochentera que prima en el sonido de este álbum, sobre todo en lo que respecta a los sintetizadores, Touch In The Night viene a zanjar el asunto de una vez por todas. Se trata de un corte muy en la onda de la “New Retro Wave” de artistas como Perturbator, Bestrack y 80’s Stallone, los que le rinden tributo a uno de los más grandes compositores del cine ochentero: Giorgio Moroder (y el compositor de la banda sonora de “Scarface“). Por su parte voz de Noora inmersa en el sonido de los sintetizadores hace casi imposible no acordarse de artistas de la talla de Laura Branigan o Bonnie Tyler. Es muy probable que este tema no pase de una anécdota para los finlandeses, pero al menos a mí no me aproblemaría en lo absoluto seguir escuchando más temas en esa línea.

El Power Metal épico se hace presente en The Black Swordsman y Hero’s Quest, las que conforman una sola pieza musical, liviana y agradable que se disfruta bastante y que nos recuerda de alguna forma a esos temas de los “monitos” (dibujos animados) de los años ochenta.

Far Far Away es un tema de Heavy tradicional que faltaba, liderado por un riff ganchero como tiene que ser y un coro perfecto para cantarlo alzando el puño hacia el cielo. Otro gran tema, de esos que se quedan sonando en la cabeza mucho rato después de haberlo escuchado.

Angel Cry se trata de otra balada, meláncolica, donde una vez más la blonda vocalista se luce con una voz cautivante y potente. Otro corte que no es derechamente “metal” para bajar el telón, lo que da muestra de lo variedad que abunda en esta producción.

Como dato anecdótico, cabe señalar que la edición limitada del disco incluye como “bonus track” una muy bien lograda versión de Push It To The Limit, de Paul Engelmann, el que es quizás el tema más conocido de la increíble banda sonora de “Scarface”. Por su parte, la edición japonesa además agrega otro cover, se trata de Wild Child, uno de los caballitos de batalla de W.A.S.P., en una versión bastante fiel a la original, pero manteniendo el sonido tan característico de “la bestia de batalla”.

Sin tuviera que definir en una palabra a este “salvador impío”, diría que es variopinto, ya que no sólo se pasea por una gran gama de estilos dentro de lo que es el Heavy y Power Metal, sino que además en varias ocasiones se escapa completamente del rock, llegando al “New Wave” y la música más electrónica, pero sin perder jamás la esencia del sonido que hace de Battle Beast una banda que destaque por sobre el resto. Seguramente habrá gente a la que le moleste esto, a los que esperan un disco directo y a la vena como fueron sus primeros dos discos, pero seguro habrán otros que sabrán apreciar la factura musical del disco dentro del contexto que se plantea y que, a juicio personal, funciona muy bien en esta ocasión.

4 comentarios
  1. Diego A. Arcis Dice:

    Me gustó bastante este disco, quizás porque lo encontré más ‘powermetalero’. Sin embargo no puedo decir si me gusta más o menos que su disco anterior. Mención honrosa a “Touch on the Night” que a pesar de lo popero que es, sigue siendo realmente un temón. Noora cada día cantando mejor, qué pedazo de voz. Lamentablemente luego de la actual partida de la mente conpositiva de la banda, no le veo mucho futuro a un próximo disco, espero equivocarme. Y a esperar el nuevo proyectos de Anton Kabanen.

  2. pontifex Dice:

    Battle beast es una banda muy extraña. No sabes que esperar de estos tipos, sacan discos magníficos y cuando crees que se estabilizan, pasan estas cosas. Lo de Touch in the nigth, pense que era el único dinosaurio al que le recordaba a laura branigan, ese olor a 80 se repite a lo largo de casi todos los temas de esta banda, es bueno saber que no soy solo yo, o que al menos no estaba tan perdido

  3. mazo Dice:

    hayyy.. ctm… casi un año despues.. si hasta hecharon al guitarrista cerebro de la banda, anton kabanen.. no wueebeenn.. la banda es el mabo de guena…

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