Nowhere I see you, yet you are there… hiding in the mystic and the strange.” (fragmento de Stars They Move)

Avatarium, una de las manifestaciones contemporáneas del Doom psicodélico, actualmente está compuesta por la voz de Jennie-Ann Smith junto a Marcus Jidell (Evergrey, Royal Hunt, The Doomsday Kingdom) en guitarra y producción. Además de ellos, Rickard Nilsson se encarga de las teclas y Andreas Johansson en la batería. Con el genial “Hurricanes and Halos” como precedente, el 22 de noviembre “The Fire I Long For”, presentado en una carátula minimalista, es lanzado bajo el sello Nuclear Blast. Una banda que ha crecido como hiedra acaparando una catedral, en cuya torre, el fundador Leif Edling (Candlemass, Abstrakt Algebra, Krux) dirige la medra como compositor, retrayéndose de su otrora participación activa (como bajista obviamente) dando notorio espacio al desarrollo de la banda, potenciando así la creatividad y expresión de sus demás miembros.

Voices abre el disco retumbando el aire con las crudas bajas frecuencias de la mezcla, recordando mucho a aquellos oscuros álbumes de Krux, una verdadera metodología establecida con énfasis en el legendario Pentagram de Bobby Liebling, incluyendo la octavación siniestra armonizando las guitarras, una bestia suelta por Hendrix e Iommi. Como destello a través de un tragaluz entra la voz de Jennie-Ann, que provee la sensualidad blusera de una bruja del Doom Rock setentero. Y este, junto a otros elementos, van hacia una dirección en la que Avatarium se ha empeñado seguir: una suerte de “Candlemass meets Blues Pills”. El tema se desarrolla bien como una marcha Doom Metal, aportando su cuota de variación con el rugir del teclado/órgano y un solo de Marcus flanqueando un segmento vocal suspirado.

Mejor ejemplo del sonido-identidad de la banda es el segundo tema, ya que después de esta entrada pisoteada con ganas, Rubicon representa el sonido que la banda ha estado construyendo en estos ocho raudos años y que ha hecho que se destaque más allá que como “otro proyecto alternativo de Leif Edling”. Pareciera que la banda—y especialmente el sello—reconocen esta cualidad en la canción, ya que cuenta con un video oficial para aquellos que quieran complementar la canción con la estridente mirada de Smith. Y toda esta simbología presentada en las letras y reforzada en el video, da para pensar en la relación de esta canción con The Sky at the Bottom of the Sea, quizás en una especie de relato temático. Es conocida la fascinación de Edling por las criaturas demonológicas y lovecraftianas, pero desconozco si la iconografía del ave (presente en cada álbum de Avatarium a través de al menos una canción) viene desde su inspiración. Por ahora, lo asocio más a Jennie-Ann Smith por mérito expresivo.

El sonido continúa siendo grueso, al nivel que llega a distorsionar el sonido general, signo de una producción muy marcada (de parte de Jidell) que podemos identificar también en el último de Candlemass, The Door to Doom. Sin embargo, por ningún motivo el álbum se queda corto de dinamismo, dando espacio también a la genial Lay Me Down, que Jennie-Ann canta junto a su también esposo Marcus Jidell, hecho que le da algo de sustancia real al pathos de las letras cantadas. Junto a la canción que bautiza el disco y ocupa el track 7, The Fire I Long For, tienen como instrumento base la guitarra acústica y muestran, de forma más nítida, la cara apasionada y sensible de la banda, a modo de variar con el juego de claroscuros carnavalescos que es Avatarium.

Porcelain Skull suena familiar, demasiado familiar. O mis oídos me engañan o Edling claramente tiene algo que ver. La canción es el contraste entre la marcha pesada y el coro melódico que es sello de la época de Candlemass pasado el nuevo milenio, especialmente los discos vocalizados por Robert Lowe. Genial el coro, groovy a lo Sabbath y muy apto para cabecear al ritmo del pandero. Además, sirve para precalentar el cuello para el siguiente tema: Shake That Demon, una pisada de acelerador a mitad de disco que no te dejará dormir si estás escuchando el álbum desde el velador. De no más de cuatro minutos de duración, la canción es rítmicamente sencilla y electrificante, la voz de Jennie-Ann es saturada y los solos de teclado y guitarra se vuelven jubilosamente ochenteros. El tema alienígena del disco, igual de oscuro, pero movido como Neon Knights.

El “lado B” del álbum se presenta con mayor énfasis en la atmósfera y complejidad instrumental en el desarrollo de las canciones. La primera de esta cara, Great Beyond es clara muestra de esto. Los instrumentos van incrementando su presencia de a poco y culminan siendo guiados por la ominosamente cautivante melodía del teclado y los efectos a cargo de Nilsson. No es primera vez en que la compresión se queda corta para los niveles de distorsión de la banda, pero hacia el solo de guitarra, a mi parecer se podría haber pulido mejor la nitidez del sonido. Este aspecto me recordó a algunas partes del “13” de Black Sabbath, inclusive siendo un disco de mezcla más “seca” que este.

Luego del anteriormente mencionado The Fire I Long For viene Epitaph of Heroes, retornando a la marcha fúnebre que caracteriza una de las facetas germinales de Avatarium. Para complementar y dinamizar la canción y el riff principal, ésta cuenta con un valle instrumental cuya atmósfera y presencia de arpa no pude evitar asociar al soundtrack de la saga de videojuegos Diablo. Finalmente, la canción Stars They Move funciona a modo de epílogo, la banda desciende el telón sobre el disco mediante esta canción. Minimalista y pausado, el énfasis está en el piano y en la voz de Smith. De fondo, los efectos se pasean ondulados a través de la atmósfera. El cierre se hace breve al oído y sutil en la lírica, desenvolviéndose en una especie de terceto.

Avatarium posee elementos que se han vuelto muy importantes en el universo del Heavy Metal en esta última década. Una de ellas claramente es la revisión del período del Rock/Metal anterior al trueno de la NWOBHM: un sonido imperecedero que regresa bajo nuevas manifestaciones, no necesariamente ligados al Stoner Rock o al Progresivo. Demás está decir que hay setlist de sobra para presentaciones en vivo, sería gratamente interesante ver a Avatarium en gira junto a Candlemass en territorio nacional, esta vez con Johan Längquist y Leif Edling presentes en la formación.

Por: Gabriel Rocha