Tener la posibilidad de presenciar un show de Avantasia siempre será un privilegio. Con toda la responsabilidad que se requiere, podemos asegurar que es una de las bandas más influyentes del género. Sí, decimos «banda» ya que desde hace un buen tiempo que el proyecto personal de Tobias Sammet funciona con una regularidad y una consistencia que cualquier agrupación del mundo desearía. Dicha regularidad es la que los trae por cuarta vez a nuestro país, siempre contando con grandes instrumentalistas y cantantes de talla mundial que deslumbran en el recinto de calle San Diego. Los grandes discos se defienden en vivo y «Moonglow» (2019) no podía ser la excepción. Eso sí, en esta ocasión quizás había un poco de curiosidad y -por qué no decirlo- un poco de incredulidad al ver cómo se las arreglarían para suplir tres grandes ausentes en el show: Amanda Somerville, Bob Catley y la bestia germana llamada Michael Kiske. Por su parte, considerando que se unía a las filas el gran Geoff Tate (histórico vocalista de Queensrÿche), el panorama desde luego que era bastante interesante.

Situándonos ya en los momentos previos -y escapando de un viento que arrasaba con todo a su paso-, una vez dentro del Teatro Caupolicán me sorprendió gratamente ver a unas 2.000 personas que aguardaban de manera impaciente el campanazo inicial. Para suerte nuestra y sabiendo que se avecinaba un show de larga duración (¡tres horas por lo bajo!), con una puntualidad más que plausible, siendo las 20:30 hrs. en punto, se apagan las luces e inmediatamente comienza a sonar por los altoparlantes la clásica You Shook Me All Night Long de AC/DC, seguida de Symphony No. 9, Op. 125, más conocida como El Himno de la Alegría de Beethoven para los amigos. En cosa de segundos ya estaba toda la banda sobre el escenario esperando la aparición del maestro de ceremonias. Es así como la ovación bajó inmediatamente una vez que Tobias comenzó a entonar los primeros versos de Ghost in the Moon. No vamos a descubrir ahora la entrega y la energía que transmite el frontman. Siempre se ha caracterizado por su carisma y así lo pudimos ver durante el opening track. Ahora bien, es cierto que la reacción hacia el tema fue un tanto tibia en un comienzo, pero la situación fue cambiando paulatinamente mientras nos acercábamos al coro. Ya durante el «Now what am I supposed to be/ For sure it can’t be me/ In orderly array…» el panorama había cambiado. Más aún con el «Awaiting the night to yell a prayer up to the starlight/ Veiling boon, ghost in the moon!», que varios se sabían a la perfección. Luego llegaría el primer saludo del cantante con un enérgico «Good evening Santiago de Chile, are you ready?«, y prácticamente nos tenía a todos en el bolsillo. Aún quizás cuando el sonido no era óptimo, ya que desde nuestra posición en la cancha los bajos estaban un tanto confusos y la voz principal a ratos se perdía tras los instrumentos. De todas formas, excelente ejecución en el puntapié inicial.

Tobias nuevamente nos saluda y bromeando que dentro del setlist no hay «boring stuff«, rápidamente da el inicio a Starlight, uno de los cortes más entretenidos de «Moonglow«, que además contaría con la primera participación de Ronnie Atkins (vocalista de Pretty Maids). Como era de esperarse, sus estrofas fueron interpretadas a la perfección. Los años de carretera se notan desde el primer segundo y su dominio es realmente envidiable. Para qué mencionar el estribillo, donde simplemente se lució con el «Waiting for a sign in vain/ That’s gonna shine away the pain/ Gonna cite a figment down/ Yet I’m gonna stick around para luego rematar con el «Are you gonna guide me starlight/ Guide me starlight/ Are you out there, anywhere, at all?«. Y si de lucirse se trata, lo ocurrido durante Book of Shallows simplemente nos dejó sin palabras. Así de simple. Para que se entienda de mejor forma, recordemos que la versión en estudio contiene además la participación de Jørn Lande, Hansi Kürsch y Mille Petrozza (¡cuánta calidad en una sola canción, madre mía!), por lo que la tarea desde luego que no era nada sencilla. Y a modo personal, las brutalidad de las estrofas del líder de Kreator eran las que me tenían más expectantes al saber cómo serían cantadas. ¡Y vaya resultado que nos dieron! Ronnie y Adrienne Cowan formaron una dupla que nos voló la cabeza a todos. Turnando los guturales de la cantante junto a los gritos más desgarradores de Atkins dentro de cada una de las frases, derechamente nos regalaron un momento para enmarcar. ¡Sublime!

Tras la primera tanda en la que no hubo respiro, llegaría el primer speech de Tobias en el que básicamente nos habló de cómo todo el mundo trató de oponerse a la publicación de un single de doce minutos de duración por no ser un hit «radial». Desde luego que logró salirse con la suya y así comenzamos a sumergirnos en el track más épico de «Moonglow«. Hablamos por supuesto de The Raven Child, un temazo con todas sus letras. Con el mismo líder cubriendo a Hansi y luego despachándose el «A fire in the dark for the fool’s gonna find his way/ Gonna run and never get away/ Is it love that glows in fiery alignment?/ Starry-eyed, maybe living a lie?/ A lonely heart in and endless line» como si nada, lo cierto es que todos esperábamos un momento en particular. Sí. Ya se sentía en el aire. Lo veíamos venir. Cuenta regresiva: 3, 2, 1 y teníamos frente a nuestros ojos a nada más ni nada menos que a Jørn Lande. Y permítanme la licencia, pero presenciar en vivo a uno de los mejores cantantes que ha dado este género es algo no menor. «The Striking Viking from Norway» no podía estar ausente y desde la primera palabra ya estaba rugiendo. ¡Cómo esperé el duelo de voces del final! Ya con el «You tuck away yourself inside/ You ride away on the inmost light/ Your soul glowing opal-blue» me daba por pagado. Si a eso le sumamos el clímax absoluto cuando Jørn lanza el «Off to the night’s plutonian shore/ You dream and hope you won’t wake no more to this/ Flying raven Chlid» para que Tobias le secunde gritando «Oh fiery eyes!«, la verdad es que no sé cómo describirlo. ¡Insuperable!

El vocalista noruego queda solo en el plató y sin mucho preámbulo nos adelanta que lo siguiente será Lucifer, primera revisión a «Ghostlights» (2016) por cierto. Antes de entrar al tema en sí, es justo y necesario mencionar el uso de la pantalla central que nos presentó la banda. En todas sus visitas anteriores solo contaban con un gran telón de fondo, mientras que esta vez hubo un trabajo visual con animaciones que cambiaban en cada canción. Es así como pasamos de tener un castillo con niebla y montañas con una gran luna de fondo durante la primera parte del track, a un fuego incontrolable en todo el paisaje para el desenlace de la parte media-final. Por supuesto que la interpretación de Miro Rodenberg en los teclados fue impecable. Luego, el quiebre marcado por el «Morning is dying, brace me on these grounds, angel of light!» logró dar la tensión necesaria a los últimos versos de Lande.

Es momento de que aparezca en escena un debutante dentro de la alineación de Avantasia. La performance de Geoff Tate era una de las que más llamaba la atención en el papel y una de las que más se hablaba antes del concierto. Su nivel de acoplamiento al conjunto debía ser óptimo, más aún considerando que sus intervenciones irían mucho más allá de los tracks del último álbum. Al igual que sus compañeros, debía cubrir estrofas y coros de los que hablaremos más adelante. Pues bien, llegaría entonces la dupla compuesta por Alchemy e Invincible. Para la primera, André Neygenfind y Felix Bohnke se mandaron una base rítmica a prueba de balas que dio pie a que Sascha Paeth y Olli Hartmann cayeran con todo el peso del riff. En cambio, para la segunda, nuevamente Miro se hace protagonista con otra atmósfera oscura y densa durante los primeros instantes. Luego contrasta durante el coro y así es como se logra otra gran interpretación de principio a fin. Ahora bien, lamentablemente no pudimos apreciarla en su totalidad, ya que el problema con algunas voces persistió con el correr de los minutos y más puntualmente el micrófono de Tate a ratos se perdía y no se lograba escuchar con la pulcritud necesaria. Si a eso le sumamos que ambas piezas no están dentro de lo más destacado del setlist, y las cuales personalmente prefería en el orden original del LP, la verdad es que este segmento dejó un sabor un tanto amargo dentro de la jornada.

Tobi nuevamente se dirige a los presentes y comienza a realizar ejercicios vocales de afinación junto al público, ya que, según sus propias palabras, «La siguiente canción es muy difícil de cantar» y que además el encargado de entonarla no se encuentra en esta gira. Señal inequívoca de que hablaba de Michael Kiske. Es entonces cuando Olli toma el puesto y con todo lo que tenían a su disposición, logran sacar adelante una gran versión de Reach Out for the Light. Quiero decir, es evidente la ausencia de Kiske, pero el guitarrista hizo un trabajo soberbio que se llevó aplausos. Obviamente fue recibida y coreada a más no poder. No se esperaba menos, debido a que hablamos de un clásico de proporciones épicas para el que siempre faltarán adjetivos para describirlo. Por otro lado, entrando en terrenos más escabrosos, la verdad es que muy quisquillosamente extrañé el clásico Prelude antes de su ejecución. Siento que al tratarse de un himno de esta talla, quedó un tanto «desprotegida» y perdió esa expectación que produce la intro de «The Metal Opera«. De todas formas, sumen otro momento para enmarcar. ¡Qué manera de cantar el coro, loco!

Nuevamente salta a la palestra Adrienne Cowan para sorprendernos con todas las melodías de Moonglow, otro de los singles del disco. El estribillo «A lunar light into your room/ Let it carry you into the night/ Moonglow, let it take you away/ The road aflame, fooling gravity/ You follow the light/ Moonglow, moonglow to the other side» fue perfectamente logrado, llevándose así todas las miradas y aplausos del respetable.

Lo siguiente sería una trilogía en la que Eric Martin (Mr. Big) haría de las suyas. En primer lugar vendría Maniac, cover a Michael Sembello que fue presentado por Tobias como una versión que «hacen porque pueden«, diciendo que justamente ese es el espíritu del Heavy Metal: hacer lo que te dé la gana. Y bueno, un corte entretenido a más no poder y nuevamente con un nivel descollante en todas sus líneas, donde nadie se quedó sin cantar el «She’s a maniac, maniac on the floor/ And she’s dancing like she’s never danced before…». Luego vendría otra de las infaltables en el repertorio. Dying for an Angel a estas alturas prácticamente le pertenece al vocalista estadounidense y así nos lo hace saber desde el primer minuto. Punto aparte para la calavera violinista que fue proyectada en la pantalla, que si bien no era una gran animación, iba ayudando visualmente a un show que fue de largo aliento. Finalmente -y haciendo referencia a la ausencia de Bob Catley-, llegaría una de las mejores baladas del grupo. Vaya que me alegra saber que todos se emocionan de la misma forma con The Story Ain’t Over, puesto que es temazo por donde se le mire. Imposible no emocionarse con el «When you open your eyes/ When you gaze at the sky/ When you look to the stars/ As they shut down the night/ You know this story ain’t over«. Y sí, es cierto que Bob le da esa mística y prestancia que en él resulta natural, pero Eric Martin no se quedó atrás y salió jugando como un crack. Es cosa de verlo en escena con Tobi. Las risas abundan y la química es innegable. ¡Momentazo!

El frontman nos adelanta que lo siguiente será proveniente de «The Scarecrow» (2008), álbum que los trajo por primera vez a nuestro país hace un poco más de diez años. Increíble cómo pasa el tiempo señoras y señores. De igual forma, nos dice que esta canción es el mejor resumen de lo que es Avantasia, que si tuviera que explicarle a los marcianos qué es Avantasia usaría este tema, y súbitamente comienza a sonar el track homónimo. Otro temón que no necesita presentación alguna. Y acá todo está puesto en su lugar, especialmente la batería y el bajo que retumban por todas partes durante esa intro épica que nos tenía a todos en éxtasis. Para qué mencionar la parte media con el interludio de las guitarras y el posterior solo de Sascha. Brutal. Punto aparte es el desempeño de Jørn Lande que en las estrofas finales logra subir la expectación al mil y te vuelta la cabeza con sus rugidos. Solo basta recordar el «Then she’ll be better off to cry contrite tears/ One day she’ll wonder why/ She had to let you disappear oh dear» y la piel se te eriza al instante. ¡Impresionante!

Queda en escena el otrora cantante de Masterplan y nos cuenta que el siguiente tema suele cantarlo con Michael Kiske. Solo eso bastó para saber que vendría otro hachazo de aquellos. Así, tras bromear junto a Eric sobre sus respectivas edades y luego de que este último lo presentara como «The King in the North» en referencia a Game of Thrones, arremetieron con Promised Land, lo que sería la primera y última revisión a «Angel of Babylon» (2010). Corte rápido, melódico y con un excelente estribillo. Nuevamente Lande manda frases descomunales como «Whining in the gutter/ They forget their sanctity/ Welcome to my clockwork/ Vanity machinery«. Mismo asunto con el «You’ve been facing heaven…». Cabe mencionar además que fue la primera ejecución sin Tobias, quién no se había tomado pausa alguna desde el comienzo.

Como ya es costumbre, Twisted Mind tampoco contó la participación de su líder, siendo esta vez Geoff Tate el que tomaría las partes de Roy Khan. Así, mano a mano con Eric, lograron contagiar al público con los «Oh oh oh oh oh» de la melodía inicial. Tema aparte es el «There’s no way out/ There’s no way out» del coro, donde el quiebre que realiza la banda es espectacular. ¡Qué crack es Felix, loco! Lo hemos tenido varias veces por estas tierras pero nunca deja de sorprender. Por su parte, acá Tate se mostró considerablemente mejor en su desempeño y con el sonido de su instrumento, lo que se extendió a otro himno de aquellos como lo es Avantasia (marcando la vuelta de Tobi, por cierto), donde para sorpresa de muchos, las partes de Kiske tomaron un matiz llamativo con los tonos más bajos de Geoff. ¡Muy bien jugado!

Una vez más el frontman se manda un speech y nos asegura que tras dos horas de show (¡Dos horas!), todo lo anterior había sido solo el comienzo. Anunciando que tocarían «The longest track in the whole fucking show«, no podía ser otra que Let The Storm Descend Upon You, que marcaría a su vez el regreso de Ronnie Atkins. Ya mencionamos el nivel de Ronnie, pero acá no lo podemos pasar por alto. Junto a Jørn logran robarse la película con una sincronización y una capacidad de hacer brillar al otro que conmueve. Porque claro, una cosa es tener un talento innato y otra muy distinta es saber disponerlo en pro del show. Cada uno brilla a su debido momento y todos lo entienden así. El corte de doce minutos pasa volando al ver toda la puesta en escena y más aún teniendo a toda la banda de fondo sonando como un caño. A dejarlo todo durante «Shine your light into the darkness/ And let the storm descend upon you/ Then I will make you mine…» entonces, ya que la situación lo ameritaba.

Toma el micrófono el frontman de Pretty Maids y nos asegura que hemos sido el público más ruidoso del tour. Rápidamente bajaron los aplausos. Así, con el presente a sus pies -y tras un pequeño juego de entonación con el mismo-, llegaría otra de las más queridas de «Ghostlights«. Recordando que Master of the Pendulum tiene la participación de Marco Hietala, desde luego que siempre la mejor opción para tomar la antorcha será Ronnie. Otra ejecución superlativa, que además contó con la pequeña intervención de Adrianne gritando el «Someone’s watching over me!» antes del coro. Y bueno, sabemos que el estribillo estalla en lo alto con el «Begging for a dance/ While your sands are running out/ Rigid and firm‘s what I hold in my hands/ Tick away time, I allot and I divide/ Master of the hands that guide you«. Gran, gran momento.

Tobias abandona el escenario nuevamente y es así como Herbie Langhans toma la batuta. Acá me quiero detener un momento. Injustamente he dejado al cantante de lado, pero es justo y necesario aclarar que el tipo realiza un trabajo impecable en los coros. Totalmente compenetrado y metido en su papel. Era su momento de brillar y justamente así sucedió. Secundado por Olli y Adrianne (formando así el team backing vocals) y con Ronnie en algunas líneas, se despachó un temazo como Shelter from the Rain para el recuerdo.

Llegando ya al final de la primera parte, nos adentraríamos en los pasajes más «comerciales» y «radiales» de la agrupación. Sería el turno de Mystery of a Blood Red Rose (con Geoff Tate de vuelta) y de Lost in Space. Ambas por supuesto con las pausas y los juegos típicos con la audiencia antes del último coro. La primera contó con una gran participación de todos nosotros, mientras que en la segunda esto mismo se eleva por los cielos. Denominada como «La resurrección de Avantasia«, es imposible no cantar con todas tus fuerzas el «How could I know, how could I know?/ That I’ll get lost in space to roam forever/ How could I know, how could I see?/ Feeling like lost in space to roam forever«. Un clásico de principio a fin. Así, siendo las 23:24 hrs. en punto, se despiden con un «good night Chile!«. Madre mía, ya llevábamos prácticamente tres horas de show y aún faltaba. ¡Cuánta entrega!

Volviendo casi de inmediato a escena, y asegurándonos que efectivamente éramos la audiencia más ruidosa de todas sus presentaciones en nuestro país, Tobi nos cuenta que el próximo track algunos no lo recordarán mientras que para otros será desconocido (haciendo alusión a la edad de los presentes). Pero ya al mencionar que pertenecía a «The Metal Opera» el teatro casi se vino abajo. ¿La escogida? Obviamente una de las mejores baladas que ha dado este género musical: La descollante Farewell. Y la verdad es que cuesta escribir algo que no se haya dicho con anterioridad. Hablamos de otro de esos himnos que nos han acompañado por años y años en el ruedo. Quizás lo único que nos queda es nuevamente resaltar la ejecución de la banda. Quizás solo queda aplaudir a Adrienne y su fraseo descomunal durante el coro. O quizás debemos aplaudirnos a nosotros mismos por dejar la vida como era debido moviendo las manos de un lado a otro. Qué pedazo de tema. Los que estuvimos ahí saben de lo que hablamos.

Finalmente, el epílogo no podía ser otro que el mix entre Sign of the Cross y The Seven Angels. Desde luego que antes de entrar a las primeras estrofas se encargó de presentar a cada uno de los instrumentistas y a cada uno de los cantantes que hicieron el show. ¡Cuál de todos más ovacionado! Y el resto es conocido, gastar las últimas energías para poner el broche de oro a una presentación aplastante de los liderados por el genio de Tobias Sammet. Así, tras tres horas y veinte minutos en los que no tuvimos respiro alguno, a las 23:50 hrs se puso fin a la cuarta visita de Avantasia en nuestro país.

Como mencionamos en un par de oportunidades, el único punto en contra durante algunos pasajes de la presentación, fue la poca definición que a ratos tenían algunos micrófonos. Sentimos que el audio nunca terminó por arreglarse del todo y esto perjudicó un poco la experiencia vivida. Ahora bien, volviendo al párrafo introductorio de este review, suplir la falta de tres estandartes de la agrupación no es para nada fácil. Aún así supieron salir jugando y en cuánto a desplante, puesta en escena y complicidad, hablamos de un show sólido en todas sus líneas. Por último -y a pesar de las menciones realizadas-, nunca se le hará total justicia a la banda en su totalidad. Vale decir, con tanta aparición y con tanto prodigio cantando frente a nosotros, los instrumentistas y el apoyo vocal muchas veces pasa a segundo plano no dándole el crédito suficiente. Sascha, Olli, Felix, Miro, André, Adrianne y Herbie realizaron un trabajo impecable de principio a fin. Tobias prometió que volverían, esperemos que sea más pronto que tarde. ¡Excelente velada!

Setlist Avantasia en Chile 2019

  1. Ghost in the Moon
  2. Starlight
  3. Book of Shallows
  4. The Raven Child
  5. Lucifer
  6. Alchemy
  7. Invincible
  8. Reach Out for the Light
  9. Moonglow
  10. Maniac
  11. Dying for an Angel
  12. The Story Ain’t Over
  13. The Scarecrow
  14. Promised Land
  15. Twisted Mind
  16. Avantasia
  17. Let the Storm Descend Upon You
  18. Master of the Pendulum
  19. Shelter from the Rain
  20. Mystery of a Blood Red Rose
  21. Lost in Space

Encore

  1. Farewell
  2. Sign of the Cross / The Seven Angels

Live Review: Gino Olivares
Fotos: Guille Salazar