Quizás su nombre sea desconocido por muchos, es natural, sobre todo para las nuevas generaciones, pero permítanme decirles ahora que, junto a Omen y Helstar, Attacker es una de las agrupaciones más características y representativas de lo que significa el término “power metal” en Norteamérica, vertiente que hace hincapié, precisamente, en “el poder y la potencia”, más que en “la melodía y las pompas”.  Lo anterior en ningún caso lo digo en tono peyorativo, no me malentiendan, ambas facetas forman parte de mis estilos de cabecera, pero la diferencia es bastante clara, por ejemplo, al comparar el power metal de EdguyStratovarius o Sonata Arctica, con el power metal de los agrupaciones mencionadas.  Tómenlo más bien como una forma de dar contexto, para que aquellos que no los conocen, no se lleven una idea errada con lo que van a leer más adelante.

Repasando un poco la historia reciente de la banda, cabe señalar que tras la salida de su vocalista Bob Mitchell el año 2008, el futuro de Attacker era algo incierto.  Su anterior trabajo, el espléndido The Unknown (2006), constituyó una reafirmación de que la banda había vuelto para quedarse y que aún tenían mucho por entregar a la escena heavy/power metal.  Por lo mismo, nadie esperaba que nuevamente se produjera un quiebre en su seno, pero así fue.  Sin embargo, el año recién pasado la agrupación de New Yersey logró dar con un reemplazo, el señor Bobby “Leather Lungs” Lucas, de trayectoria en bandas como Morbid Sin, Overlorde, Jack Frost y Seven Witches, todos nombres mas bien desconocidos por estos lados.  Este cambio, sumado a la entrada de Jon Hanemann en reemplazo de Lou Ciarlo (bajista), hacían pensar que otro álbum de los norteamericanos tardaría mucho más tiempo en llegar.  Pero no fue así, ya que no tardaron más de un año desde estos cambios para lanzar una nueva placa, la que en esta ocasión lleva por título Giants of Canaan.

Diez cortes más una intro homónima dan vida a un disco lleno de temas a los cuales cuesta muchísimo resistirse, son poderosos, afilados, potentes, con riffaramas por doquier, y muy tradicionales en cuanto a estructura y composición, pero no menos actuales en términos de sonido y producción.  Por otra parte, existe una clara predilección por las canciones más bien rápidas –esta vez sin llegar al speed-, lo que acentúa la enérgica postura que se desprende de la placa en su totalidad.

Imposible no tomar la “air-guitar” y comenzar a azotar el cráneo al son de cortes como la veloz Giants of Canaan, la que derrocha vigor en cada una de sus notas, con líneas vocales espléndidas, riffs certeros y potentísimos y una base rítmica que viene a completar y soportar todo el peso e intensidad de una pista que deja con la adrenalina a tope desde el primer segundo, esto a pesar que en la sección media hay un interludio más lento, en el que la distorsión de las guitarras desaparece durante algo más de un minuto.  Ya con este tema podemos comprender cabalmente la elección de “Leather Lungs” Lucas como el nuevo vocalista.  El tipo tiene un “vozarrón” impresionante y posee una gran gama de tonos que permiten darle identidad propia a cada una de las canciones, sin percibirse forzado en ningún momento, todo lo contrario, cada una de sus intervenciones se sienten cómodas y absolutamente naturales.

La siguiente, Trapped In Black, baja un poco la velocidad para adentrarse de lleno en terrenos más heavy metaleros, con un puente y coro que atrapan con facilidad, aun cuando las líneas previas no son tan convincentes como el resto.  La nota alta la ponen ambos guitarristas, Pat Marinelli y Mike Benetatos, por medio del espléndido trabajo en guitarras, el que destaca sobre todo en la sección de solos de la canción.

The Hammer es la siguiente en la lista, un up-tempo provisto de una notable labor en la batería por parte del eterno Mike Sabatini, quien, junto a Marinelli, han estado en cada uno de los lanzamientos de la banda.  Nuevamente el puente y el coro son lo suficientemente gancheros, como para que no podamos sacárnoslos de la cabeza durante un buen tiempo, lo que sumado al interesante, pero a la vez sencillo trabajo en guitarras nos da como resultado una de las pistas más destacadas del álbum.  Las anteriores son características que veremos replicadas en Washed In Blood, aunque en éste el desempeño en las guitarras es más prolijo y variado.  Interesante resulta también hacer notar que la voz de Lucas por momentos deja la crudeza que lo ha caracterizado hasta ahora, para adquirir matices que permiten hacer un parangón con el mismísimo Michael Kiske en cortes como We Got The Right, eso para que vislumbren que el tipo realmente tiene un caudal importante con el cual aportar a esta y las posibles placas venideras.

En cada uno de los lanzamientos de Attacker es posible apreciar que Iron Maiden ha tenido una fuerte influencia en la forma en que los norteamericanos entienden el heavy metal, y en esta ocasión la encargada de dejar patente eso es Sands of Time, la que deja oír ciertas reminiscencias de Powerslave, tanto en las guitarras como en algunos fraseos de Lucas.

Los dos cortes siguientes se convirtieron rápidamente en parte de mis favoritos de la placa, esto principalmente porque tienen todo lo que cualquier fan de Attacker espera de ellos, son una especie de compendio de todo lo que la banda ha ofrecido a lo largo de los años y que los ha convertido en uno de los nombres más recurrentes a la hora de hablar del US Power Metal.

Curse The Light y Black Winds Calling, son portentosos temas que se pasean por el heavy y el power con la espontaneidad característica de una agrupación que tiene años de oficio y que denota supremacía a la hora de componer canciones que, indefectiblemente, sonarán con fuerza en los oídos de aquellos que tengan la oportunidad de escucharlas.  Sobre todo pongan atención a Black Winds Calling, cuya velocidad y fiereza en los riffs no les dejará otra opción que repetirla hasta el cansancio.  Los fraseos de Lucas son espléndidos, los leads de Marinelli y Benetatos son sólidos y muy metálicos, pero a la vez muy armoniosos, y el compacto trabajo de Hanemann y Sabatini, en el bajo y batería, respectivamente, es uno de los puntos más destacados de éste y cada uno de los tracks que conforman la placa.  Y nos vamos a saltar al penúltimo, Born Into Battle, debido a que reúne similitudes con los recién descritos, al poseer también todos aquellos elementos más clásicos y tradicionales de Attacker, pero con el mejorado sonido que les da una producción acorde a los tiempos actuales.  Es rápido, con riffs pegajozos durante los fraseos y más intrincados una vez llegado el puente.  Me encantó la labor de Hannemann en esta canción, con algunas líneas de bajo menos obvias de lo que a veces se puede esperar en este tipo de pistas

A continuación, Steel Vengeance, que no es otra cosa que heavy metal proveniente directamente de las entrañas de los primeros ochenta, envuelto con una leve aura de Judas Priest, aunque en este caso los riffs son bastante más duros y algo más intrincados, lo que también nos lleva a recordar trabajos de Halford como Resurrection o el más reciente, Made of Metal.

Con The Glen of The Ghost, el corte más largo de la placa, nuevamente reaparece la influencia de la doncella, pero esta vez está más ligada a su era post-2000, con ritmos y cabalgatas de riffs más pausadas, y puente y coros con líneas vocales en tonos mayores, de esos que solo la fuerza de voces como la de Dickinson logra y de las cuales “Leather Lungs” Lucas sale tremendamente airoso.  La pleitesía que Attacker siempre ha rendido a los británicos, comienza a hacerse patente desde el mismo inicio con aquellas guitarras acústicas y sobre todo una vez que entra la voz a liderar las primeras estrofas.  Las guitarras son notoriamente más afiladas y power que las de Maiden, pero la esencia persiste durante toda la canción, la que culmina con algunos segundos repitiendo la melodía principal por medio de guitarras acústicas nuevamente, dando un cierre calmado y placentero a la placa.

Son once pistas que totalizan algo más de cincuenta intensos minutos de US heavy power metal.  Un disco por medio del cual Attacker continúa haciendo honor a su legado, que repasa su pasado, pero en donde también dejan patente que viven un más que satisfactorio presente.  Una placa que disfrutarán tanto aquellos que siguen la discografía de la banda, como de cualquiera que, sin conocerlos, se dé el tiempo de oírla.

 

8 comentarios
  1. ... Dice:

    Un disco de verdadero Power Metal, la vieja escuela no muere, desde la epoca del Battle han sacado discos con mucha calidad y mas alla de los cambios de vocalistas (aunque por lejos el mejor fue John Leone en The Second Coming) que han sido precisos en su momento nunca decepcionan

  2. lonewolf Dice:

    Por fin algo para que aprendan los nuevos…attacker es una muy buena banda y este disco sigue en una linea de a los que nos gusta escuchar de lo vieja escuela!!

  3. guyo Dice:

    cuando leo estaba banda, y averiguo quienes son, y todo eso, se me vienen 2 palabras a la mente, intarscendentes y mediocres, estos canutos estan invadiendo en serio el reino del metal, XD, busquense su propia identidad…

      • guyo Dice:

        si canutos, mirasus canciones,sutematica,ademas mediocres,su primer disco data de 1985,0 importancia,monumento a la mediocridad

        • WatchTower Dice:

          No se calienten la cabeza con guyo, no tiene puta idea donde esta parado… basta con leer sus post: «cuando leo y averiguo quienes son..» ni siquiera los ha escuchado. Con eso cualquier argumento se cae de inmediato.

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