Desde la distinguidísima Italia, cuna de grandes nombres de la escena del heavy/power metal, nos llega el segundo trabajo de Asgard, banda que encauza todos sus esfuerzos en la creación de canciones que rescatan toda la esencia del mejor US Speed/Power metal de mediados de los ochenta.  Algo por si solo destacable, por cuanto una gran parte de las agrupaciones de aquel país, se mueven hacia el lado más orquestal y sinfónico de Rhapsody, que hacia la veta más dura del estilo, por lo que siempre será interesante oír bandas de aquellas tierras que escapen a esa máxima.

The Seal of Madness, su primera placa, logró cierta repercusión dentro de ambientes más underground, principalmente debido al notable parecido con Agent Steel, por lo que quedaba cierta duda si en una segunda entrega serían capaces de lograr convencer y sorprender con recursos propios y no tan solo haciendo gala de aquella, en todo caso, fantástica capacidad para emular el sonido de los norteamericanos… y si bien la influencia sigue teniendo una fuerte presencia en su música, en Outworld han logrado plasmar sones más propios, que hacen ganar una mayor credibilidad a su propuesta.

El puntapié inicial está a cargo de Spirits, canción de corte heavy metalero y muy melódica dentro del estilo de estos italianos, con un coro de líneas recordables y agradables al oído, las que destacan aún más en la voz de Federico “Mace” Mazza, quien posee un tono agudo, muy similar por momentos al de John Cyriis.  De hecho, tras oír la primera placa de Asgard, lo que uno más rescataba era esa innegable y desvergonzada influencia proveniente de la mencionada banda californiana, algo que para esta segunda entrega mantienen, pero agregando también una cuota importante de su “propia cosecha”.

En la segunda posición tenemos precisamente uno de los temas más notoriamente influenciados por los californianos.  Es tal la influencia, que The Interceptor podría pasar sin ningún problema por una canción proveniente del EP Mad Locust Rising y alguien no muy conocedor no encontraría diferencia alguna.  Por supuesto que en este caso la velocidad es una de las principales protagonistas, pero siempre manteniendo un pie firme en el terreno melódico de la música, algo que se nota tanto en los riffs como en los solos de los hermanos Penoncini, Davide “Dave” y Alberto “Albi”.  Quienes gusten del power/speed metal de mediados de los ochenta encontrarán en esta canción uno de los puntos altos de la placa.

Con varias revoluciones menos por minuto, hace su entrada Sound of Shadows, un corte que centra toda su pesadez en las murallas de riffs y el constante y denso doble bombo con el que adornan los primeros fraseos, base sobre la que contrasta la aguda voz de Mace, quien pone la necesaria cuota melódica en la música de los italianos.  Pasada la mitad nos encontramos con un cambio de ritmo protagonizado por un excelente, sencillo y muy metálico riff –recordando un tanto a los gringos Sacred Oath o al trabajo de Andy LaRocque en algunas canciones de King Diamond– que da pie para una sección más rápida, dándole un poco más de dinamismo a una canción que hasta ese instante se mostraba bastante pareja, pero que gana mucho con aquel cambio en la velocidad.

El calmo y engañador comienzo de Outworld nos hace pensar en primera instancia en una power ballad, pero no, no pasan más de treinta segundos y ya estamos inmersos en otro potente corte de heavy/power metal a la vieja usanza, en donde los grandes protagonistas son los metálicos y afilados riffs de Dave y Albi, quienes se lucen también por medio de melódicos solos y leads que, sin ser demasiado vistosos en cuanto a virtuosismo, logran brillar por la garra impresa en ellos.  Pero si de power metal se trata, Wall of Lies es sin duda el corte que más se acerca a la concepción europea del estilo.  Es un tema excelente, velocísimo, con un incesante e incansable doble bombo, y muy melódico, pero sin abusar de aquella característica, y con ello me refiero a que la potencia no cede en beneficio de la melodía, ambas comulgan sin problema, algo que en ciertos aspectos, nuevamente nos acerca a la música de los norteamericanos Agent Steel, quienes siempre mantuvieron una dieta muy balanceada entre melodía, velocidad y potencia, algo que Asgard ha sabido leer, adoptar y aplicar a sus propias composiciones.

Con una cuota más de heavy llega Riot Angels, una canción también rápida, aunque más alejada de los cánones propios del speed metal escuchados hasta ahora, y que basa gran parte de su potencial en las melódicas líneas vocales de Federico Mazza.  A destacar el trabajo de la dupla Chiccoli y Mariani en la base rítmica, el primero con sobrias y sólidas líneas de bajo, y el segundo demostrando gran precisión y versatilidad a la hora de plasmar sus intervenciones en una canción que, si bien logra entretener, en general resulta bastante predecible en cuanto a su estructura.

En los siguientes dos temas, The Night Hawk y Cyber Control, Asgard retoma la veta más speed metal que ejecutan con tanta facilidad.  Son temas potentes, adrenalínicos, de riffs muy afilados e incluso por momentos algo thrashers, de hecho en la segunda hay algunas guitarras que me recuerdan al viejo Destruction.  En cuanto a la voz, esta se mantiene a tope, siempre de tonos muy altos y agudos, pero ahora salta al oído otra posible influencia de su vocalista, ya que durante no pocos pasajes podremos notar ciertas similitudes con el desaparecido Midnight, el otrora cantante de los ex enmascarados Crimson Glory.

Cierran la placa con otro gran tema, Marry The Widow, el que destaca por el acabado y dedicado trabajo en su estructuración.  Parten muy sutilmente por medio de una introducción mid-tempo comandada por el bajo y guitarras semi-acústicas, para luego, sin variar la velocidad, sumarles distorsión e ir subiendo la intensidad por medio de densos riffs.  Esto dura algo más de un minuto, ya que prontamente, por medio de un impecable cambio de ritmo y el notable trabajo en batería de Rudy Mariani, pasan a algo de cabalgatas netamente heavy metal, característica que se mantendrá durante el resto del corte.  Pero ahí no queda todo, ya que durante los coros cambian el switch drásticamente, transformándose durante estos fraseos, en un tema powermetalero de fuerte influencia europea.

Buen trabajo de Asgard en esta, su segunda entrega.  Para quienes busquen nuevos nombres dentro de la escena del power/heavy/speed metal, en Outworld probablemente encontrarán una buena dosis de acero italiano.  Es un disco que si bien no sorprende, entretiene y mucho, y sus nueve temas se dejan escuchar con mucha facilidad, algo que no sucede con mucha frecuencia.  Así que ha prestarle algo de atención a esta joven banda.

 

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