Uno de los nombres más importantes dentro del Death Metal melódico, sin lugar a dudas, es Arch Enemy. Muchos dirían incluso que inventaron el estilo y, si no lo hicieron, ayudaron bastante a masificarlo y promoverlo. Desgraciadamente, la historia musical de la banda ha variado tremendamente desde el ya lejano y mítico “Black Earth” (1996), lo que ha provocado una relación de amor/odio con su música que todos conocemos.

En lo personal, siento que la llegada de Alissa White-Gluz a encargarse de las voces le dio un nuevo aire que los acerca levemente a su sonido original, enfatizando ese levemente, devolviendo quizás un poco de alma a la banda, siendo “Will To Power” (2017) ya el segundo trabajo que lanzan con ella y lo que revisaremos ahora.

Todo comienza con Set Flame To The Night, una intro que arranca con la guitarra de Michael Amott lanzando un riff altamente melódico sobre una ambientación que hace pensar en protestas y cosas por el estilo, siendo acompañado por Jeff Loomis quien acaba de regresar a la banda y finalmente uniéndoseles Sharlee D’Angelo en las cuatro cuerdas y Daniel Erlandsson en una sencilla percusión para dar paso a The Race, donde tras una corta entrada instrumental entra de lleno la voz de White-Gluz haciendo gala de las razones para su elección. De inmediato se siente cierta comodidad con la música, recordando algunos pasajes antiguos, claro que manteniendo las distancias correspondientes, sin embargo, me atrevo a decir que de inmediato suena más Arch Enemy que todos los trabajos con Angela Gossow, con una letra a la que ya nos vienen acostumbrando hace bastante tiempo de crítica social y política logrando su objetivo de abrir en buena lid este trabajo.

Esto continúa con menos velocidad con Blood In The Water, manteniendo la misma idea lírica que sostiene los últimos trabajos de la banda, lo que es de esperar en un disco con este nombre. Una cosa que de inmediato se siente que falta es la velocidad, la que se siente como reprimida en algunos pasajes, musicalmente funciona excelente, está muy bien compuesta y transmite cierta energía pero pareciera quedar al debe. Sí, las guitarras de Amott y Loomis cumplen luciéndose en sus momentos pero la base rítmica como que no alcanza a calentar y la voz parece quedar al debe en varios pasajes.

The World Is Yours nos trae de vuelta un poco de velocidad pero sigue sintiéndose un poco reprimida, sin embargo, mejora considerablemente la sensación respecto al track anterior, lo malo es que a la hora del coro pareciera tomar un tono casi Disney, algo que últimamente usan bastante pero que a algunos sigue sin gustarnos, no suena del todo mal pero tiene algo que no cuaja bien. Es difícil decidir si es un buen tema porque es casi 50/50, considerando que hablamos de Death Metal melódico, pasajes muy potentes y agresivos mezclados con otros que no se entiende como son parte del mismo track… creo que es de esos temas que definitivamente despiertan sentimientos encontrados.

Manteniendo esa línea del tema anterior nos encontramos con The Eagle Flies Alone, la que incluso arranca con un piano que en el videoclip le permite a Alissa hacer unos movimientos tipo de ballet… ya el arranque es un poco extraño. Mantiene una estructura lenta pero con potencia que logra dejar un poco más satisfecho que su antecesora, no es tanto mejor pero tiene una base rítmica y melódica más elaborada. Una especie de himno al inconformismo y llamado a no adaptarse al establishment, lo que hace el tema un poco más chocante porque está compuesto precisamente para que más gente lo prefiera y no sólo los metaleros, uff… es difícil de evaluar el track…

Reason To Believe nos trae nuevamente las guitarras de Amott y Loomis en un vacío introductorio, las que son acompañadas por la bella voz limpia de White-Gluz, quien antes de entrar netamente a los guturales nos regala una voz de Heavy Metal guerrero, un tema sumamente cambiante que se acerca más al Heavy que al Death Metal, una especie de llamado a los desechados, los despreciados, a no quedarse en el pozo donde muchos les pueden haber empujado sino a creer e intentarlo de nuevo. Si bien no es un tema que esperaríamos encontrar en un trabajo de estos suecos, sin lugar a dudas es un excelente tema, tanto desde lo musical como desde su letra.

Volvemos a la violencia y lo que queremos escuchar con Murder Scene, velocidad desde el mismo arranque y gran parte de toda la potencia que nos puede entregar la banda. Una base rítmica interesante con varios quiebres y cambios que permiten a las guitarras bailar con mayor libertad y deleitarnos con una muy buena pieza de Death Metal melódico, que ya lo veníamos extrañando un poco. La letra quizás viene a ser el punto bajo, una especie de himno despechado, el reclamo o lamento del despreciado por su expareja, sin embargo, logra su objetivo de transmitir que “this once-so-sacred place is now a murder scene”.

Bajamos nuevamente la velocidad para arrancar con First Day In Hell, con un ambiente que te hace sentir en las puertas del infierno, nos trae un ritmo un tanto cadente pero con una potencia exquisita a su comienzo, para aumentar levemente la velocidad. Uno de los mayores aciertos aquí es la estructura de la letra, una suerte de bitácora de los primeros días en el infierno que va narrando el episodio, una estructura bastante interesante que no deja lugar a coros ni puentes líricos, lo que se suma a la potente estructura musical por lo que me atrevería a decir que es uno de los puntos altos del disco. El interludio instrumental de Saturnine nos trae una pequeña visita de Jens Johansson en los teclados con la compañía de la guitarra de Amott.

Prácticamente en el ambiente que generó el interludio predecesor arranca Dreams Of Retribution, dando paso a una velocidad bastante rápida pero relativamente poco pesada, sonando nuevamente más Heavy que Death Metal, no suena mal para nada pero cuesta digerirlo cuando piensas qué tipo de banda estás escuchando. Un grito de venganza que logra su objetivo de movilizar emociones pero no tan pesado y violento como quizás debió ser, donde también nos acompaña Jens Johansson, lo que se nota sobre todo en el final que es bastante al estilo de Stratovarius.

Volvemos un poco a la potencia con My Shadow And I, un corte relativamente más rápido y potente pero que pareciera no cuajar muy bien, especialmente las líneas vocales que suenan sumamente monótonas, lo que se ve mejorado por los buenísimos riffs de guitarra, especialmente los pasajes de solos donde simplemente se lucen. La base rítmica armada por D’Angelo y Erlandsson logra generar cierta comodidad pero pareciera que fuera de esos trabajos que cada uno hizo en su casa y llegaron a la sala a reunir las partes… deja una sensación algo extraña este track.

Terminamos oficialmente el disco con A Fight I Must Win, la que arranca con arreglos instrumentales que dejan claro la intención es que este tema suene a himno, al entrar las guitarras escucho a otra banda pero no lo logro recordar a quien, o sea, no me suena muy original, sin embargo, luego entra el sonido “archenemyniano” y la cosa cambia, no siento sea un buen tema ya que nuevamente parece no cuajar del todo bien, se siente que las piezas no calzan completamente entre ellas y  deja una sensación bastante particular al escucharlo. Tampoco es un mal tema sino, de nuevo, algo difícil de evaluar. Hacia la segunda mitad empieza a acomodarse mejor y el saborcillo que no te dejaba tranquilo disminuye un poco, aunque siento que no termina de convencer aún con su final orquestal. City Baby Attacked By Rats, un cover a Charged G.B.H. es el bonus track que cierra definitivamente el disco, un sonido más punk con un pequeño toque de Death Metal logran mejorar levemente la sensación que deja el tema anterior, el final oficial del disco, levantando un poco el ánimo pero sin lograr mucho más que eso.

Desgraciadamente, ya sabemos que Arch Enemy ha cambiado su estilo de una manera considerable y su sonido hoy, para muchos, deja bastante que desear. Este trabajo en particular siento que tenía mucho más potencial, especialmente si consideramos el regreso de Jeff Loomis pero, dado que no participó de la composición, su presencia en la banda no resalta mucho, entregando finalmente un disco mediano, que tiene pasajes que lo llevan a brillar pero otros que lo arrastran muy abajo.

Insisto que, para mí, es bastante mejor de lo genérico que venían haciendo con Gossow en las voces pero aun así me atrevo a decir que alcanzan a aprobar sólo rasguñando, algo que en lo personal me parece triste cuando hablamos de una banda tan grande como Arch Enemy, esperemos que su próximo trabajo logre alcanzar más potencia y acercarse un poco al Death Metal que todos esperamos escuchar de ellos.