Es entretenido cuando a un grupo le da locura y juega al borde del descriterio con ponerle harto color, con tirar toda la carne a la parrilla, con la opción de que si se puede colocar más, se coloca, que si puede caber más, se mete, y si no cabe más, ¡igual se hace el espacio!

En Khaos Legions de Arch Enemy hay lugar para todo, un disco ultra compacto con cada uno de los elementos habidos y por haber de la banda en su trayectoria, con todos los estilos cuyo común denominador sea lo melódico, o mejor dicho, con todos los estilos pasados por el filtro de lo melódico. Hay canciones que por su cantidad de arreglos y bases podrían servir para armar tres o cuatro para Doomsday Machine (2005). Hay composiciones con partes tan diferentes entre sí que prácticamente parecieran haber dos temas adentro, ¡o tres!, unidos sin aviso con violentos quiebres. Los momentos acelerados son más veloces, los cambios de notas más complejos, los pasajes sofisticados más elegantes, las melodías de guitarras más neoclásicas, etc., en un trabajo de mucha más información por segundo incluso que Rise Of The Tyrant (2007).

En simples términos, Khaos Legions puede sostenerse como una versión enhanced del Arch Enemy del siglo XXI, más rápido cuando quiere acelerarse, más sensible cuando pretende ser calmo, y más hiperventilado con los componentes que toma, sean extremos o melódicos. No hay límites, no son pistas políticamente correctas, ni para los conciertos en vivo ni por sus letras, ya que resultan desafiantes en su interpretación y mensaje. Es como si todos tuvieran algo que decir, por lo que no es coincidencia que los cuatro instrumentistas hayan escrito esta vez para el esfuerzo, que todos levanten la mano y le carguen peso al material.

En todo caso, ¿qué valorización es posible darle a todo aquello? El discurso de “más es más”, que Khaos Legions es “Arch Enemy por todas partes”, “tómalo o déjalo”, puede engañar a los seguidores noventeros, ya que con esa parada queda como abierta la opción de que la banda rescate sonidos de Stigmata (1998) o Burning Bridges (1999), en especial, después de The Root Of All Evil (2009), con clásicos de esa época vueltos a grabar con la voz de Angela Gossow y el mismo equipo de producción del nuevo CD. Y ojo, porque Arch Enemy agrega de forma aleatoria ciertos elementos brutales o death melódicos de los tres primeros álbumes, pero bajo el mismo prisma actual que hace que aquella temprana “mística” sea cada vez más lejana. En ese tiempo, el grupo de los hermanos Amott se encontraba en vías de desarrollo dentro del emergente Death Metal melódico, y si bien dejó un par de clásicos en dicho camino, no fue hasta que llegó Angela Gossow que solidificó su identidad definitiva, gústele a quien le guste. Por fortuna, o por desgracia, Khaos Legions es ciento por ciento Arch Enemy y allí se encuentra la gran paradoja, que mientras más Arch Enemy suena, ¡menos les gusta a los “verdaderos” fans del antiguo Arch Enemy!

Finalizado eso, Khaos Legions es un disco multidimensional, en el sentido de que esta banda ya extrapoló las esferas del melo-death. Aquí, los estilos tradicionales se superponen en función del sonido de Arch Enemy, desde el Heavy Metal hasta el Thrash, pasando por lo agresivo y lo virtuoso por igual, entregando tonelaje y tonelaje de material. Al principio, hay melodías brillantes que de inmediato se abren paso por los hooks de sus guitarras. La primera de todas esas es la de Khaos Overture de hecho, en la misma introducción de la placa. Hay otras melodías que quedan un poco escondidas entre tanto despliegue  y arrebato, como las de City Of The Dead, que hay que escuchar un poco más. Y hay otras que son para el olvido, como en la primera parte de No Gods, No Masters, en fin.

Lo que quiero resaltar es que este álbum es lo más parecido a un puzzle de mil piezas. Cuesta armarlo, hay que tener paciencia y dedicación, pero cuando empieza a verse la imagen, la tarea empieza a ser gratificante. Lo mismo ocurre acá. En un comienzo, y a pesar de que sí hay canciones inmediatas, es complicado distinguir el cuadro entero, y retener una fracción importante de lo que se escucha se transforma en todo un desafío. Sin embargo, la odisea tiene su recompensa, puesto que en una etapa más “avanzada”, varios cortes empiezan a adquirir el calificativo de temazo.

Entre esos, creo firmemente que se encuentra Under Black Flags We March, una composición abismante pese a su “sencillez” en relación a todo lo que se oye en Khaos Legions, una pausa en cuanto a intensidad, quiebres y complejidad, pero con una característica única en sus fraseos, una cadencia oscura que explota en el coro donde sale invitado el ex “vocalista limpio” de Mercenary, el danés Mikkel Sandager. Los que quedaron inconformes con Revolution Begins del Rise Of The Tyrant con éste se cobrarán su revancha, ya que enseña una vibra mucho más severa y menos comercial, quizás, la prueba más simple de por qué Khaos Legions es superior a su predecesor. Es preciso mencionar de hecho que los números “taquilla” de la producción son el de apertura, Yesterday Is Dead And Gone, Bloodstained Cross y Vengance Is Mine, los últimos dos siguiendo el patrón de Ravenous o Nemesis. Son los de mayor impacto, los más inmediatos, pero al mismo tiempo los primeros en tornarse algo reiterativos. Descargan choques tempraneros de energía que tan rápido como explotan, también se disipan, cediendo su espacio para que temas menos “convencionales” hagan su entrada definitiva.

Dentro de esos que se hacen notar “después” está City Of The Dead, que enseña unos solos en velocidad que llegan a impresionar hasta a los más distraídos, pero cuyos elementos más potentes y perduraderos se deslizan en otras melodías, como en su cambio de ritmo posterior. A su vez, Through The Eyes Of The Raven posiblemente sea lo más pesado -ojo, no rápido- del álbum, lo más siniestro, con múltiples quiebres y ritmos, una sucesión épica de riffs cortantes con los gritos más malévolos de Angela en todo el registro. La sección del solo me recuerda su poco a Silverwing de Burning Bridges, y el outro de Chris Amott con la guitarra española despidiendo la pista de verdad es un deleite, logrando que el virtuosismo y la sensibilidad se unan en un tremendo cierre. El track esconde un aire casi de invocación, mítico, que resulta difícil de desglosar, y allí se vislumbra su atractivo.

Y de lo sombrío a lo callejero, en los parámetros tradicionalistas de Arch Enemy por supuesto, surge Thorns In My Flesh, una canción bastante Thrash, con riffs, baterías y solos cercanos al Metallica del Ride The Lightning (1984), con harta actitud genuina de agresión y una sección instrumental aparte con más fibra del Bay Area. En cambio, las melodías heavymetaleras son las protagonistas en Secrets, que entre armonías de leads, escalas clásicas y figuras emulando a antiguos compositores, erige un final vistoso y muy entretenido en nombre de Khaos Legions.

Por lo general, los temas tienen tantas partes distintas entre sí que dentro de ellos hay puntos altos y puntos bajos por igual. Qué mejor caso que el de No Gods, No Masters, cuyo tramos iniciales constan de notas de guitarra insípidas que, sin motivo aparente, cambian a un ritmo riffero que despabilada de golpe. De todas formas, algunos excesos terminan confundiendo y Cruelty Without Beauty con Cult Of Chaos pierden un poco el norte. El rápido blast de Daniel Erlandsson no logra sonar agresivo, con la velocidad misma anulando tal propósito. En la primera, aparece Per Wiberg -aún miembro de Opeth cuando lo invitaron a esta grabación- para apretar unas teclas sin mayor sentido, mientras que en la segunda, hay una mezcla extraña entre Thrash, Black, Groove y Queensrÿche con doble bombo. Rarísimo.

Para terminar, quiero detenerme en el trabajo de guitarras, pues quizás es el mejor desde Wages Of Sin (2002) o Anthems Of Rebellion (2003). Al menos, es el más vistoso, con mayor riqueza e imprudencia de recursos, sonidos y notas, con los Amott colaborando juntos desde el principio en un sinnúmero de arreglos, adaptaciones, riffs, solos, hooks, interludios, instrumentales, etc. Una gran diferencia entre este disco y Rise Of The Tyrant va por el hecho de que Chris regresó a Arch Enemy cuando Mike ya casi tenía todo el material definido. Ahora, ambas mentes se compenetran desde la génesis, con uno moderando al otro, con uno alentando al otro, potenciándose y haciendo malabares.

Me cuesta sintetizar una conclusión tras todo lo escrito, ¡quizás porque Khaos Legions es un álbum imposible de sintetizar! Si me gustó o no, aún estoy en el proceso de saberlo. Lo que sé es que el conjunto se da un festín en su propio sonido y lo explota al máximo, casi como respuesta exacerbada a las protestas de “¡QUEREMOS ARCH ENEMY!”. He aquí el monstruo creado, ¡cuidado con lo que piden!

14 comentarios
  1. Erestor Dice:

    El tema q mas me gusto fue No Gods, No Masters, aunq reconozco q suena muy extraño, hasta podria decirse con tintes «comerciales»
    El reviews me parecio muy bueno, aunq no me dijo mucho…deberia escuchar un poco mas el disco para saber si realmente coincido con lo comentado anteriormente.

  2. Royale Dice:

    Me gusto mucho mas que el Tyrant. Le tenia fe al disco, y no me defraudaron. Eso si, el disco completo no es 100% agresion al hueso y headbanging extremo.
    Tiene varios pasajes lo que lo hace diverso y entretenido de oir, y lo mejor de todo, imprescindible, siniestro, tal como aquellos tiempos del Stigmata o el mismo Black Earth.
    En mi opinion, discazo. Tienen que puro venir a Chile!

    • StormRider Dice:

      uff esa sensacion de dio con Through The Eyes Of The Raven por ejemplo, de es Arch Enemy siniestro, pero me cuesta un poco decir que eso se asemeja a los primeros discos, principalmente la produccion moderna y las voces de Angela. Pero si, el disco es entretenido! saludos

  3. jolito Dice:

    definitivamente es mejor que rise of the tyrant, definitivamente lograron calmar mi sed de arch enemy…aunke yo me voy por el arch enemy nuevo, con la angela..pero no solo por la angela, sino k además musicalmente hablando…cualkiera le gana a liiva como cantante XD…k vengan a chile.}
    yo me kedo kon la cancion vengeance is mine…

  4. klaudeath Dice:

    el disco es bueno…pero es dificil crear un nuevo wages of sin…ya no es novedoso lo que vienen haciendo en realidad…lo bueno es que siguen siendo arch enemy y no han bajado sus revoluciones…como lo ha hecho in flames que solo falta que salgan bailando …patetico !

  5. Rulahawk Dice:

    Ojala sea bueno porque el The Root Of All Evil fue un disco innecesario debieron me remasterizado los primeros discos, pero aun asi encontre bien bueno este ultimo album

  6. stonero Dice:

    jeje, me resulta curioso que una de mis canciones preferidas del disco las califiques como «confusa», me refiero a «Cruelty Without Beauty» a mi me cuesta no mover la cabeza!

    En referencia al disco, al principio me defraudó ya que esperaba algo mas parecido a «Rise of The Tyrants», pero tras unas cuantas escuchas le he pillado el punto, a mi modo de entender es un homenaje al metal de los 80.

    Seguramente sean imaginaciones mias pero «Under Black Flags We March» me recuerda a Manowar, el aceleron antes del estribillo en “Cruelty Without Beauty» no puede ser mas trash, la version de Scorpions… Si, definitivamente creo que «Khaos Legions» es una revision de la musica en los 80 desde el punto de vista Arch Enemy.

  7. geovany Dice:

    por lo que veo este disco le pega mas al melo-death q los demas ya q se m hizo extraño q agregaran teclados en su composicion pero la verdad al escucucharlo me doy cuenta q jamas rompe con el estilo original de arch enemy con angela gossow la verdad a mi si me gusto pero nada como doomsday machine

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