Echo the horns and thus we reborn in glory” (“ØMNI – Silence Inside”) El decimosexto día del presente mes de febrero fue el lanzamiento de “ØMNI”, el nuevo disco de la banda paulista Angra, bajo el sello earMUSIC y la producción de Jens Bogren. Angra, que por décadas ha puesto nuestro continente en el mapa del Metal internacional, nos sorprende con un álbum muy bien logrado, que, si bien no tiene una narrativa interna, comparte muchos aspectos con “Temple of Shadows” como, por ejemplo, la capacidad de alternar sonidos pesados y devenires melódicos, lo que se traduce en mayor énfasis en la composición integral. El significado etimológico del latín omni es “todo”, justamente lo que parece buscar este álbum en la identidad artística de Angra.

Actualmente conformado por Rafael Bittencourt y Marcelo Barbosa en guitarras, Felipe Andreoli en bajo, Bruno Valverde en batería y Fabio Lione como vocalista, Angra nos entrega en primer término Light of Trascendence, que abre el álbum de manera muy similar a Spread Your Fire! de “Temple of Shadows, es decir, postulándose como la canción más orientada hacia el Power Metal y con mayoría de elementos en común con la constelación de bandas que forman el género. Muy cerca de esta definición se encuentra también Travelers of Time, en cuyos primeros segundos podemos reconocer el sello de Angra al integrar la percusión batucada en la parte rítmica. Con una buena utilización de voces de complemento, llama la atención el pre-coro y las secciones instrumentales que luego se abren hacia el verso vocalizado por Rafael Bittencourt, una genialidad que también marca el sello de Angra, sobre todo desde “Temple of Shadows, que es, en concepto personal, el cénit de la banda.

No es raro en Angra -ni en muchas bandas que conocemos- escuchar la participación de invitados, generalmente de gran trayectoria. La ventana escogida para esto es Black Widow’s Web, que cuenta con la voz de Sandy Leah Lima, integrante del precoz dúo de hermanos convenientemente llamado Sandy & Júnior, que durante los ’90 sonó profusamente en radios brasileñas con su música pop. La otra invitada es la inconfundible Alissa White-Gluz, frontwoman de Arch Enemy desde el 2014, año en que dejó su anterior banda The Agonist. El intro de la canción queda a cargo de la primera invitada mencionada, cuya dulce voz abre la canción como si fuera un libro de cuentos de hadas. Sin embargo, con la caída de tono del segundo acorde de guitarra, queda claro que el cuento tendrá un giro oscuro. Después del primer verso de Fabio, aparece la voz gutural de Alissa para añadirse al resto de la canción en alternancia con el maestro lírico de Rhapsody. En el coro se logra una evocación bastante particular: la voz de Lione en este álbum se siente más adaptada al sonido de Angra que en el álbum anterior, “Secret Garden“; por consecuencia -como también pasa a ratos con Travelers of Time– se puede sentir el estilo de Edu Falaschi (Almah) en la voz de Lione con una sutileza casi sugestiva o psicológica. Da para pensar en el talento de Fabio para adaptar el estilo, o, por otra parte, en cómo la propiedad, conciencia y conocimiento que Angra posee sobre la voz adecuada para la banda fue moldeando al vocalista italiano.

Inevitable no acordarse de “Rebirth con Insania, canción que inicia con un coro orquestado emulando la mística del álbum anteriormente mencionado. Felipe Andreoli destaca en el arreglo del bajo, demostrando una vez más su enorme talento que viene acompañando a Angra desde el nuevo milenio.

Debo confesar que tengo cierta debilidad por las baladas de la diosa del fuego, Always More es una de las que formará parte del conjunto de canciones donde hay joyas como Rebirth, Sprouts of Time, Abandoned Fate y Lease of Life, entre otras. Sin embargo, me atrevo a decir que el laurel va para The Bottom of my Soul, compuesta e interpretada por el capitán de la nave, Rafael Bittencourt. Su oculto talento vocal ya ha sido demostrado con Silent Call, pero en esta ocasión, la interpretación no va hacia la templanza, sino a la angustia, un sentimiento que Rafa plasma en su voz y le da una intensidad única al coro. Simplemente majestuosa.

Angra no deja de lado su virtuosismo, War Horns es de aquellas canciones que conforman el lado progresivo de la banda. Como no se le puede decir invitado a alguien que es de la casa, no se puede tratar como invitado al gran Kiko Loureiro, quien colaboró con su talento en el solo y composición de esta canción. La visita del actual escudero de Dave Mustaine trajo consigo esa capacidad de crítica distópica que se suele ver en Megadeth; en fusión con las temáticas teológicas de Bittencourt, el resultado es una canción potente en contenido, citando pasajes de la Biblia que auguran el comienzo de un apocalipsis armado.

Caveman nos trae de vuelta -y en acento- los elementos folclóricos que caracterizan a Angra. La temática es muy interesante ya que posee relación evidente con el “mito (o alegoría) de la caverna” descrita en “La República” de Platón. Esta consiste, en síntesis, en la tensión de realidades sensibles e ideológicas del ser humano, donde un individuo, parte de un grupo de prisioneros ideológicos, debe enfrentar las sombras con la verdad de la luz proveniente del exterior de la caverna y todo lo real que habita fuera de ella (“From thoughts without words / Just shadows of real things”). Básicamente “Matrix” o “Alicia en el país de las maravillas”. Por otra parte, Magic Mirror deleita en el aspecto técnico y progresivo, con un interludio elaborado que atrapa en su dinamismo, al igual que Newborn Me y su escala de ritmos. De todas formas, hay que dibujar la línea de comparación con “Secret Garden” (y también “Aqua), ya que en “ØMNI no prima el aspecto técnico que destaca a Magic Mirror.

El cierre del álbum se conforma por una canción homóloga del álbum dividida en dos partes temáticas: Silence Inside y Infinite Nothing. Con climas muy dispares entre sí, la primera se va abriendo paso de forma dramática. Con el dúo Bittencourt/Lione en las voces, los versos se conforman entre la guitarra en wah-wah y las sinfonías que luego dan más carácter a la canción y la sumergen en mayor oscuridad hasta cerrar en un fade acompañado de instrumentos folk. Infinite Nothing, por su parte, es una sinfonía encore a modo de outro como Gate XIII del glorioso “Temple of Shadows.

Angra logró en “ØMNI” lo que ha tratado de hacer desde esta nueva etapa: conformar los elementos que le dan cohesión a su música sin que ninguno se haga sombra entre ellos. Con ansias se espera la gira de este nuevo capítulo, que celebra los casi treinta años de la banda como líder del Prog-Power sudamericano.

 

Gabriel Rocha