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La nueva visita a Chile por parte de los brasileños de Angra tenía varios condimentos especiales, tal  como comentáramos en la última editorial. Era la presentación en tierras nacionales del ultra joven baterista Bruno Valverde; era el primer show de la banda en Chile con un Pedro Henrique “Kiko” Loureiro ostentando su nuevo status como guitarrista, además de Angra, nada menos que de Megadeth; y además era el primer show de la banda con un Fabio Lione como vocalista estable, incluso con un disco en estudio como Secret Garden grabado por él, puesto que en su anterior visita (2013) muchos entendimos que se trataba de un asunto temporal y de corto plazo, tal como había acontecido en su oportunidad con Kamelot, pero al igual que Al Bundy, que llegó a temporalmente a trabajar como vendedor de zapatos mientras era joven y se quedó veinte años, Lione llegaría en esta oportunidad como el vocalista de Angra y no como una mera “galleta” invitada para salvar la situación.

Todo lo anterior hacía presagiar que viviríamos una gran jornada, además en el remozado Teatro Cariola, un recinto que a varios nos recuerda al viejo y querido Teatro Providencia –el actual Teatro Nescafé de las Artes–, centro de míticos recitales de Heavy/Power Metal a principios de la pasada década, fundamentalmente por su estructura cancha-platea, la forma del escenario, y por tratarse de un recinto más bien pequeño y que permitiría una mayor cercanía con la banda. Sin embargo, pese a todos los buenos augurios, la jornada no anduvo tan prolija como hubiésemos deseado. Nada derechamente catastrófico por sí solo, pero sí pequeños detalles que se fueron sumando para quedar con un sabor de boca no del todo convincente al acabar la velada.

angra15cl-21Lo primero, sin duda, tuvo que ver con los accesos. Estaba anunciado Hidalgo a las 20.00 y Angra a las 21.00 horas, por lo cual evidentemente uno espera que el ingreso al recinto hubiese sido, como máximo, a las 19.00 horas. Sin embargo, esto se retrasó y el público comenzó a hacer ingreso al recinto casi a las 20.00, con el consecuencial retraso en el organigrama que esto implicaba. Además, la asistencia de público no fue la que uno podría esperar para una banda con los quilates de Angra, unas 600 o siendo generosos 700 personas, aunque quizás este aspecto haya tenido un lado positivo: probablemente con una cantidad mayor de asistentes, la molestia por el tardío ingreso al recinto pudo haber generado mayores inconvenientes. Por suerte no fue así.

EL INGENIOSO HIDALGO

Con veinte minutos de retraso, fueron Gabriel Hidalgo y su banda los encargados de abrir los fuegos de la velada. El talentoso guitarrista nacional se encuentra presentando su proyecto más íntimo y personal, alejado de la brutalidad de Sadism o de la épica de Six Magics, un proyecto donde mezcla todo el virtuosismo, tanto de él como de sus músicos, con las raíces latinoamericanas. Y en este viaje, Hidalgo tiene escuderos de lujo. Mauricio Nader en bajo y Pablo Stagnaro en batería, que lo acompañan desde su época de Six Magics, y una guitarrista como Cler Canifrú que tiene una prestancia y talento de sobra para pararse en un escenario y ante un público que en el rock a veces es algo machista.

La banda venía en la presentación de su tercer disco, Lancuyen, que fue la base de su show, sin olvidar clásicos como Infragilis, con la que abrieron los fuegos, o la bella Charagua de Víctor Jara, que fue la encargada de cerrar y enmarcar en treinta minutos una interesante propuesta.

Debo reconocer que no soy un gran fan de las bandas que basan su entrega en temas instrumentales, lo que hace que, en lo personal, el show de Hidalgo tenga un doble valor. Primero que todo por el sonido. Entendemos que las bandas soportes no cuentan con todos los medios y con todo el tiempo que cuenta la banda principal, pero lo de Hidalgo fue notable. Su sonido terminaría siendo a todas luces superior al de Angra y eso es digno de aplauso. Y lo segundo es el recibimiento de la gente. Calidez, entusiasmo y respeto. Gabriel es un músico que se ha ganado a pulso el reconocimiento de la gente y que tiene, a diferencia de muchos, una afable cercanía con sus seguidores.

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Un show cuidado en todos los detalles, desde el sonido, las luces y la interacción con la gente, en la que cada uno de los integrantes (salvo Stagnaro) tuvo su momento para dirigirse al público (notable estuvo la “parada de carros” de Cler a un desubicado de la audiencia), lo que demuestra que Hidalgo es capaz de hacer colectivo un proyecto así de personal. Treinta minutos que se pasaron volando y que como siempre, demuestra que la inclusión de bandas nacionales es un acierto, que son un aporte y que en Chile hay músicos de calidad que pueden pararse en cualquier escenario y que no son “acompañamiento” del show, sino que un gran “complemento”.

Setlist de Hidalgo:

01. Infragilis
02. Tower of Illusion
03. Sempuray
04. Lancuyen
05. Mato Grosso
06. Charagua

LA DIOSA DEL FUEGO Y SU JARDÍN SECRETO

Como el show de Hidalgo comenzó y por ende terminó más tarde de lo previsto, la jornada se atrasó respecto a su planificación inicial. No ayudó demasiado a la espera la música envasada que por momentos se tornaba desesperante, y tampoco había demasiado ambiente en esos instantes. Ello por cierto hasta que se apagaron las luces, a las 21.30 horas, aunque por algunos segundos hubo un “oooso”, pues no todo estaba listo en esos momentos. Tras algunos instantes, eso sí, se escucharía un respirador artificial, señal inequívoca de que el show comenzaría, como era lógico, con Newborn Me, el corte de apertura de Secret Garden. Y así sería, saliendo a escena el debutante en Chile, Bruno Valverde, muy aplaudido, y luego el resto de los músicos, incluyendo a un Rafael Bittencourt con un sombrero muy a lo Vinnie Paul, aunque ciertamente sin las adiposidades del rubicundo y mítico baterista de Pantera. 

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Ya en el corte inicial del show pudimos apreciar que el sonido, lamentablemente, no sería de los mejores, tal como aconteció con Sonata Arctica, y es de esperar que no se trate de un problema basal del Teatro Cariola, como en su oportunidad sucedía con el Estadio Víctor Jara, recinto en el que el “rebote” es más frecuente de lo deseable. Pero volviendo a la apertura del show, ahí ya pudimos apreciar el que sin dudas fue uno de los puntos más altos de la jornada: el impresionante nivel técnico del joven Bruno Valverde, que es un espectáculo por sí solo, ya lo habíamos visto en algunos videos pero obviamente es distinto verlo en vivo, con su técnica “de revés” con la baqueta izquierda (formalmente llamada “traditional grip” para tomar las baquetas que no es muy común en el mundo del Metal, donde predomina la técnica “matched grip”). Más allá del problema del sonido, que especialmente se notó con los vaivenes en la voz de Fabio, fue un buen inicio, en que incluso a Bittencourt le llevaron una guitarra electroacústica para ejecutar el correspondiente pasaje.

Sin pausas y con un público bastante participativo, llegaría el primero de los clásicos de la jornada, Acid Rain del Rebirth, que por allá por el 2001 fue el primer tema que conocimos del en ese entonces “nuevo Angra”, con Edú Falaschi. Incluso aquí, pese a que por momentos costaba “entender” lo que sonaba, pudimos vivir los primeros “o-o-ooo-o” de la velada, qué linda música es esta que te permite corear los solos. Y luego, otro clásico “moderno”, la espectacular Spread Your Fire del Temple Of Shadows, uno de los mejores cortes de toda la carrera de la Diosa del Fuego, muy disfrutado y bien ejecutado pese a que quizás le hayan faltado los coros “envasados” para darle un poquito más de consistencia.

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Lione nos da las gracias y recibe como respuesta uno de los múltiples “olé, olé olé olé, Angra, Angra” que se verían en la jornada. Nos dice, en un esforzado español, que la banda está muy agradecida de tocar nuevamente en Santiago, y que quiere escuchar a la gente con una canción de Fireworks, nada menos que la genial Lisbon, el primer single de la última placa de Angra con André Matos. Un tema alucinante que marcó uno de los momentos más altos de la jornada, pese a sonar un tono más abajo y que uno termina extrañando esa subida de una octava en el coro hacia el final, que hemos visto otras veces en vivo. Y nuevamente sin detenerse llegaría la segunda defensa de Secret Garden, con la extraordinaria Perfect Symmetry, sin dudas uno de los momentos más altos de su última placa, con un trabajo de guitarras soberbio, que quizás no haya alcanzado el brillo del estudio precisamente a causa de un sonido que nunca terminó de cuajar.

Se adelanta Felipe Andreoli y el imponente sonido de su bajo para ejecutar el tercer tema de la noche perteneciente a Secret Garden, la interesante Storm of Emotions, que aligual que en su versión de estudio, contó con Rafa Bittencourt cantando su parte. Comentamos a propósito de la revisión del disco que tener a Bittencourt cantando más protagónicamente es todo un acierto y se ratifica en vivo, le da otro carácter y otra variante a la banda, lo que se agradece.

Fabio nos pregunta si estamos cansados y ante nuestra obvia respuesta negativa nos pregunta si queremos más, y por cierto nuestra respuesta cambió a una positiva, anunciándonos una canción “un poco antigua”, nada menos que Angels Cry, una de las joyas máximas del catálogo de los paulistas y que sin duda es uno de los temas antiguos que mejor suena en la voz del italiano. Sin duda uno de los pasajes más cantados de toda la velada y que tiene la particularidad de ser doblemente ovacionado cada vez que lo tocan en vivo: al final de la alucinante sección instrumental y al término de la canción.

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Después de Final Light, otro corte de su nuevo trabajo, con sus geniales pasajes instrumentales y que tuvo una buena respuesta por parte del respetable, vendría uno de los mejores momentos de la jornada con Holy Land, un tema que se sale de los parámetros del Heavy Metal y que sólo una banda como Angra podría haber incorporado a nuestra cosmovisión. Es cierto, Fabio no tiene la sensibilidad de André Matos, pero lo hizo de muy buena manera, y además el hecho de que el sonido del tema no fuese tan eléctrico –con el rebote que padecimos durante todo el show– ayudó a poder disfrutarlo más. Destacable además haber visto a todos los músicos –excepto Fabio– haciendo percusión, Rafa y Felipe se alternaban una especie de clave, Rafa también por momentos con un maraca y Kiko también con uno de estas últimas. Quizás haya sido el momento en que más compenetrado se notó a Kiko con la banda, puede que sea una sensación personal, pero conversando con cercanos tuvieron la misma impresión, que Kiko durante el show se veía un poquito distante y sin dudas menos participativo que en otras ocasiones en que hemos tenido la fortuna de verlo en vivo. De todas maneras nada de eso pasó durante la interpretación de Holy Land, sin dudas uno de los momentos más cálidos de la velada, al igual que el que se viviría a continuación, cuando Rafa presenta a “el niño, el maestro, Bruno Valverde”, dando el pie a que el joven baterista se luciera con un solo memorable, alucinante, lleno de colores y de talento. Impresionante lo del muchacho y que demuestra que no sólo no tiene nada que envidiarle a los grandes bateristas de todos los tiempos de la escena, sino que su juventud probablemente le permita ir posicionándose en el tope de los rankings en un futuro no muy lejano. Brillante y muy merecidos los “Bruno, Bruno” que le dedicó un público que probablemente en su mayoría era mayor que él.

angra15cl-13Le tocaba descansar a la banda así que Rafael se sentó solo con su guitarra acústica frente a nosotros a contarnos que había estado en Chile en Febrero junto a su esposa, que había ido a Viña del Mar, al valle de Casablanca. Tal como nos contó en la entrevista que le hicimos hace un par de meses, Rafa es fan de los vinos chilenos y de hecho en tono de broma dijo que lo mejor en Chile era el vino y no las personas, causando las risas del respetable. Luego nos pidió que levantáramos la mano a quienes habíamos escuchado Secret Garden completo, para luego entregarnos, en solitario, una versión muy íntima de Silent Call, corte que cierra el último trabajo de los brasileños.

Era un momento alto del show que lamentablemente se diluyó en buena parte por algunos problemas de sonido que trajeron como consecuencia que Fabio tuviese que “rellenar” durante un par de minutos. Primero nos volvió a preguntar si estábamos cansados, luego nos hizo cantar, incluso en un momento interactuó con un joven del público que estaba adelante. Exhibió su oficio e incluso algunas “perlitas” de sus condiciones vocales, improvisando un pasaje de Nessun Dorma de Puccini –conocida por la interpretación de Pavarotti y que fuese versionada en su tiempo por Eric Adams de Manowar en el Warriors Of The World– y homenajeando al recientemente fallecido Christopher Lee, célebre actor británico que dentro de su prolífica carrera participó en grabaciones junto a Rhapsody y Manowar, además de ser fan del Heavy Metal. Finalmente se solucionaron temporalmente los problemas técnicos y Fabio nos anuncia un tema de Holy Land, la espectacular Nothing To Say, otra de las figuras más refulgentes del catálogo de Angra con su percusión tribal y su vibra clásica, parte esencial de cualquier compilado que uno debiese hacer si le piden armar un disco con lo más granado del Power Metal. Quizás haya faltado un poco más de atrevimiento de Fabio con los altos pero de todas maneras fue un punto alto de la jornada.

Luego, dos temas de Temple Of Shadows, probablemente la mejor placa de la banda desde su período inicial. Lo primero, la sólida Waiting Silence, con un muy buen trabajo coral especialmente de las segundas voces, y luego la alucinante Angels & Demons, con un fabuloso Bruno Valverde, que ejecuta cada golpe con su sello y estilo, y sin demostrar mayor desgaste ni esfuerzo, lo que es aun más llamativo en temas de altísima exigencia técnica como este. Otro problema de audio, esta vez en la voz de Fabio –que incluso hizo un par de gestos hacia un costado–, conspiró un poco en contra de generar una sensación más plena, pero de todas maneras también se encuentra dentro de los puntos altos del show.

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Tras un nuevo “olé, olé olé olé, Angra, Angra” e incluso un “olé, olé olé olé, Kiko, Kiko” por parte del público, tributando a nuestro representante en las ligas mundiales del Metal tras su llegada a Megadeth, la banda cerraría la primera parte del show con el sexto tema de Secret Garden y que probablemente sea el más destacado de esta placa, la genial Black Hearted Soul. Personalmente es el tema nuevo que más quería ver en vivo, y tampoco generó una sensación “plena”, fundamentalmente por la voz de Fabio, que más allá de los detalles técnicos que a estas alturas lamentablemente no eran pocos, no tomó demasiados riesgos y definitivamente no se jugó con todos los altos, especialmente en el coro, cosa en la que uno puede ser más comprensivo tratándose de canciones que originalmente no son de él, pero en las “suyas” me parece que la vara es diferente. Así, tras una hora y media de espectáculo, la banda se despidió por primera vez del escenario.

Tras una pequeña espera y un nuevo “olé, olé olé olé, Angra, Angra”, la banda vuelve al escenario, se instala la guitarra electroacústica para Rafa y comienzan a ejecutar Rebirth del homónimo disco de 2001. Gran tema, con trabajos vocales buenísimos y con un sensacional cambio de ritmo al momento de los solos, muy bien ejecutado como siempre, pero me parece que hay otras canciones en el catálogo de la banda que podrían ocupar el destacado lugar en los setlist de Angra que generalmente ocupa Rebirth, terminando los shows y normalmente volviendo de los encore. Pero es un tema “regalón” de la banda y uno lo entiende.

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Y para terminar, una bomba doble: la primera, probablemente el principal clásico de la banda, con su puntapié inicial del Unfinished Allegro de Schubert, la gigantesca Carry On, un tema crucial e importantísimo para quienes nos enamoramos de esta música hace ya más de la mitad de nuestras vidas, y que entendemos casi como un crimen cortarlo a la mitad, pese a que después uno reflexiona y se da cuenta que la exigencia vocal es derechamente criminal, incluso para un tipo con el fabuloso talento y versatilidad de Fabio Lione, a quien además nunca se terminó de notar 100% cómodo con las condiciones del show. Pues bien,una vez cortado a la mitad, y retomando lo que se hizo en giras pasadas, conectaron Carry On con otro tema gigante, Nova Era, otra canción esencial del catálogo de la banda, especialmente para quienes ya éramos fans de los paulistas al momento de la salida de André Matos y pensamos que Angra podía morir, el hecho de tener un retorno con un disco como Rebirth que se inicie con un tema del peso e inspiración de Nova Era significó un alivio más allá de lo meramente musical. Tras una hora y cincuenta minutos y con los sones de Gate XIII –la outro de Temple Of Shadows–, y más allá de esa pequeña desilusión que uno siente cuando le cortan Carry On, terminó siendo un muy buen cierre para una buena jornada, pero que siendo sinceros pudo haber sido mucho mejor, pues lamentablemente fue fecunda en detalles que conspiraron contra mejores sensaciones.

Vivimos un show en que quizás, en lo menos positivo, se haya notado a la banda pasándolo menos bien que en el recital el 2013 –aunque sin dudas sin alcanzar el nivel derechamente de sufrimiento que se notaba en escena en el Teletón el 2011–, probablemente a un Kiko algo menos partícipe espiritualmente que en otras oportunidades, y a un Fabio algo incómodo con los detalles técnicos y sin poder entregar su 100%, todas cosas muy relevantes en una banda como Angra, cuya unicidad está dada precisamente por los detalles y por la emocionalidad que imprimen a sus composiciones y a sus shows. Pero por otra parte vimos la acostumbrada calidad de los paulistas, la devoción de su fanaticada más acérrima –recuerdo a unos muchachos en el palco del lado izquierdo del escenario que estaban realmente vueltos locos viendo a la banda tan cerca, incluso en varias oportunidades Rafa y Felipe les palmearon las manos–, y la genialidad de su nuevo “chiche”, Bruno Valverde, realmente un prodigio. Es de esperar que en la próxima visita de los brasileños las condiciones sean las óptimas y puedan entregarnos todo lo que tienen. Estuvo bien, lo pasamos bien, pero pudo ser mejor.

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Setlist de Angra:

01. Intro / Newborn Me
02. Acid Rain
03. Spread Your Fire
04. Lisbon
05. Perfect Symmetry
06. Storm of Emotions
07. Angels Cry
08. Final Light
09. Holy Land
10. Solo de batería de Bruno Valverde
11. Silent Call
12. Nothing to Say
13. Waiting Silence
14. Angels and Demons
15. Black Hearted Soul
Encore
16. Rebirth
17. Unfinished Allegro / Carry On / Nova Era
18. Gate XIII (outro)

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23 comentarios
  1. Matias Dice:

    El Sonido fue horrible, estaba saturado, hubo canciones en que derechamente no escuche nada, problema que claramente no es de Angra si no del teatro o del sonidista, sea por que el recinto no da en acústica, sea por que los parlantes son de calidad regular, el punto es que hay que hacer algo al respecto. Por ultimo prefiero que bajen el volumen si no les da para mas.

  2. Claudio Ramírez Dice:

    Realmente el sonido fue asqueroso, pésimo y el problema fue nétamente en que todo estaba muy fuerte! Desconozco si venían con sonidista propio o fue alguno de acá, pero sea quien haya sido, se merece un tremendo tirón de orejas por hacer mal la pega. Una lástima, como fan de angra que el sonido no haya podio estar a la altura. Recuerdo el riff en solitario de «nothing to say», era una ensalada saturada de notas, bien por la banda, bien por Hidalgo (que sonó mejor que el platillo principal) y pésimo por el sonidista y la amplificación del cariola.

  3. viegeta Dice:

    Concuerdo con lo que dicen tuve que irme a la parte posterior de la cancha para poder apreciar un poco mejor la musica, demasiado fuerte para una banda que se caracteriza por detalles y matices.

  4. max Dice:

    el sonido terrible, si el teatro no tiene buena acustica, porque no buscan el teleton (creo ya esta reparado)

    • Chronologo Dice:

      Porque hasta donde yo se el Teleton no lo pasan más por algo que paso cuando estuvo Dimmu Borgir, no se si sera cierto eso pero eso tenía entendido

  5. Ignacio R. Dice:

    Hace ya un tiempo amigos, que uso protectores auditivos. Tanto para ir a conciertos, como para ensayar con mi banda. Se los recomiendo encarecidamente, pues así protegen sus oidos y además pueden gozar de la música sin rebotes y con un sonido de calidad y concentrado. Así y discrepando un poco con el review, como seguidor de Angra, a mi parecer fue un concierto muy lindo. Íntimo, emotivo, bien ejecutado, en donde incluso pudimos escuchar una de las canciones sello y más bellas de la banda como es Holy Land. ¡Sin duda, la que más disfruté fue Angels Cry! Para terminar, mis felicitaciones a Hidalgo y su proyecto. Estuvieron geniales. Saludos!

  6. Oscar Dice:

    Demasiada critica hacia el sonidista y recomendaciones que suenan tan faciles como »bajar el volumen». El problema pasa basicamente por la acustica del recinto la cual esta dada por su gran cantidad de superficies reflectantes y la materialidad de este mismo; a raiz de esto, el tiempo de reverberacion de la sala es muy elevado (eso produce el »rebote» ) los niveles estaban bien trabajados, en el centro de la cancha se percibian 80 dB (si lo medi con sonometro) lo cual es un nivel bastante aceptable considerando el numero de integrantes de la banda. La mescla de sala estaba bien nivelada (claro si tapaban sus oidos se podia distinguir c/u de los intrumentos sin problema) lamentablemente la acustica del lugar no acompaña a eventos de este tipo, aun cuando el arreglo de FOH fue bastante sencillo en comparacion al de Sonata Arctica ( que fue un caos ) En resumen no es culpa ni de la banda ni del sonidista ni de la productora.( es del teatro jajaj) Saludos

    • Claudio Dice:

      Es exactamente lo que pensé cuando fue el concierto de Sonata Arctica en marzo, en concecuencia, siempre pienso en si debiera ir o no a un concierto en este recinto… malo, malo.

    • Claudiox. Dice:

      ya, ¿entonces por qué hidalgo sonó mucho mejor que Angra? le falló el sonómetro parece.

      • Matias Dice:

        aunque sono mejor, tampoco fue una maravilla, la cosa es saber si es el equipo del teatro o simplemente la acustica, en este ultimo caso, el sonidista debera tratar de compensar lo mas posible, e insisto manejar el volumen como ultima solucion no me parece tan malo

    • Andrés Dice:

      no se en realidad, yo no participé de este concierto ni de sonata arctica, pero si fui a angra 2013 en caupolicán y te juro sonaba horrible, muy fuerte, quería puro que terminara el concierto.
      participé de tres shows en cariola y los tres sonaban espectacular, bloque depresivo, fito y fitipaldis y natiruts.
      Ha pasado muchas veces que angra suena mal en Chile

  7. Ricardo sandoval hernandez Dice:

    Muy buen review, se refleja lo que fue el concierto.Pésimo el sonido de Angra, concuerdo sonó mejor y disfruté más a Hidalgo, hagan algo con el sonido del Teatro. Lo voy a pensar varias veces antes de volver a un concierto ahí. Excelente baterista Bruno!

  8. OsoZucoso Dice:

    Ojo con la productora Vortex… Con sonata también hubo un problema de organización de hecho la banda telonera no pudo tocar.

  9. Cryogenized Dice:

    Es verdad que Hidalgo sonó mejor que Angra! Sonido horrible casi todo el concierto, Buena puesta en escena si, se paso bien, Un gran setlist. y si, vortex dió la lata nuevamente con el tema de apertura de puertas realmente TARDE.

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