“Complejo”. Con esa idea me quedé luego de haber escuchado por primera vez este décimo trabajo de los finlandeses de Amorphis. En un comienzo me costó bastante descifrar con exactitud qué cosa me provocaba, pero algo era cierto: no tuvo el mismo impacto inicial que tuvo su anterior trabajo: el magnífico Skyforger, que para mí no fue sólo uno de los mejores del 2009, sino el mejor. Aquella producción fue un golpe directo al espíritu, un discazo a primera escucha. Y es que dentro de su cuidada elaboración, estaba pensado para llegar de forma más directa al oyente, por lo que funcionaba de forma segura y de inmediato. Por otro lado, uno podría pensar que Eclipse y Silent Waters son la epítome en dos tomos de la obra de Amorphis, y es que Skyforger fue una saludable progresión a partir de ellos. ¿Pero dónde quedaría este último trabajo en ese panorama? Difícil decirlo, pero creo que bien puede considerarse como la suma y a la vez continuación de los últimos tres discos de la banda.

Y todo es muy complejo de determinar porque el disco mismo es de tal complejidad, que es difícil de asir en su totalidad desde el comienzo. Termina y te quedas con la sensación de que hubo mucho que simplemente no fuiste capaz de escuchar. Me pasa como al protagonista de cierta novela francesa (de un tal Proust) quien al intentar comprender una parte de lo que escuchaba, se quedaba pegado allí un instante y al volver a la canción se daba cuenta que esta iba varios pasos adelante y que se había quedado atrasado. La obra de Amorphis se va desenvolviendo en distintos planos y dimensiones, en distintas capas si se quiere, y mientras tú te encuentras en una, en aquella otra pasan un montón de cosas que no alcanzas a dimensionar por completo. Por eso es importante no hacerse de ningún juicio apresurado y darla muchas leídas para apreciarlo en –toda– su magnitud, que luego, más que magnitud pasa a ser magnificencia. Porque sí, cuando comienzas a desentrañar esa complejidad de la que hablo, caes en cuenta de que The Beginning Of Times es una obra monumental.

Para nadie es secreto que Amorphis se ha dedicado a explotar las historias de su natal Finlandia en varios de sus discos. Los motivos mitológicos han estado siempre presentes en los más de 20 años de carrera de la banda, y han llegado ser central a tal punto que cada uno de sus tres discos anteriores han estado dedicados en buena medida a personajes del folklore, como Kullervo (en Eclipse), Lemminkäinen (en Silent Waters) e Ilmarinen (en Skyforger). Esto no será diferente en esta placa, siendo el Kalevala nuevamente fuente de inspiración para las letras del disco. En esta oportunidad el protagonista es Väinämöinen, héroe máximo de la mitología finlandesa y figura preponderante en el mito de la creación de mundo (de ahí el título del disco). Esto lo podemos ver ya desde el primer tema, pues Battle For The Light rescata algunos de los aspectos más importantes de Väinämöinen, como son su origen y las proezas que realizó. La multiplicidad de niveles y atmósferas que desde muy al comienzo se dejan ver son asombrosas. La simpleza del piano inicial es como los primeros tímidos pincelados de los dioses creadores sobre un lienzo-mundo en blanco. Posterior a eso el mundo se va llenando de los elementos que entretejen todo un cosmos. Los teclados, la sutileza de las guitarras acústicas, la fuerza apabullante de las guitarras eléctricas, la monstruosa voz de Tomi Joutsen, las preciosas imágenes que gestan en la mente los versos y absolutamente todo, contribuye para crear una canción magnífica. Pero esta grandeza depende en cierta medida del oyente. En ese sentido, Amorphis delega algo de responsabilidad en uno. Si la conciencia auditiva escasea, seguramente Batalla Por La Luz pasará sin pena ni gloria. Pero una vez aceptado el desafío, una vez que uno decide embarcarse en este viaje hasta y desde el comienzo de los tiempos, todo es maravilla.

Prosigue Mermaid, que probablemente refiere a Aino, hermana del antagonista de Väinämöinen, y que le fue prometida en matrimonio. Sin embargo ella no estaba ni ahí con el viejo Väinämöinen y finalmente muere ahogándose. Luego vuelve a la vida en forma de pez para atormentar a Väinämöinen (She was my maid, my wife-to-be, returned to me this one time), es decir: ¡tremendo drama! En lo estrictamente musical vemos que nuevamente la belleza, sutileza y pureza de los segundos iniciales (en donde resalta la dulce voz de Netta Dahlberg) contrasta enormemente con lo que viene en seguida. Como pasar del cielo a la tierra en unos pocos segundos. Uno podría dedicarse a hablar en extenso sólo de los arreglos para cuerdas (guitarras) que magistralmente ejecutan Tomi Koivusaari y Esa Holopainen, ¡pero quedaría mucho aún sin cubrir! Y es que de verdad impresiona la complejidad armónica de estos pasajes. Algo relevante es que aquí Tomi nunca llega a usar su característica voz gutural, en lugar de eso sólo usa su capacidad de intérprete para imprimirle al canto la fuerza que el momento requiere. Corte rápido (para los estándares de Amorphis) y sumamente potente que funciona perfectamente. Una grandiosa canción.

Luego viene lo que se supone es el combo más oreja del disco: el par de singles promocionales, primero My Enemy y luego You I Need. El primero cuenta el épico conflicto en que Väinämöinen enfrenta y vence a su rival Joukahainen, y cómo luego tiene piedad de él, le perdona la vida y lo libera. Se trata de un tema muy sólido, donde la naturaleza belicosa de la misma queda refrendada por el regreso del canto gutural de Tomi. Es muy heavy y muy directo, donde los únicos instantes de calma son apenas unos pocos versos de Tomi cantados con voces limpias. El resto es pura brutalidad. Con You I Need hallamos algo más de calma, pues si bien es también bastante pesado, no llega a niveles exorbitantes de brutalidad. Nótese como se utiliza la misma fórmula de los primeros temas: comienzo con un teclado de melodía tranquila para luego invocar toda la fuerza de golpe. En lo personal me parece una buena canción, sobretodo a la luz de esos cambios de ritmo y melodía, pero no es lo más genial del disco. Son dos buenas canciones, que muestran de buena forma lo que propone Amorphis modelo 2011, en ese sentido, se entiende que hayan sido elegidos como sencillos.

En el quinto puesto de la lista asoma rutilante otra de las gemas de esta placa: Song Of The Sage. El “sabio” es otra muy clara referencia a Väinämöinen (ok, de aquí en más le diremos respetuosamente “El Vaina”, ¡porque con todos esos acentos siempre los escribo mal!). Esta canción puede ser culturalmente muy significativa; creo que refleja de algún modo la importancia que tiene la música para el pueblo finlandés. Es decir, imaginen nada más un país cuyo héroe (o figura folklórica) máximo es un bardo. Aquí vale la pena hacer la distinción entre lo que dicen los antiguos mitos, que muestran al personaje como un dios (de la música, la poesía y la creatividad) y lo que se dice en el Kalevala, compendio realizado por Lönnrot (hace muchísimos años), que humaniza más la historia (y le pone algo de su cosecha). Es interesante cómo de algún modo esta canción junta ambas visiones. Ahora, ¡noten por favor el poderío que despliega el maldito tema! Es quizás una de las composiciones más cercanas al Power Metal que ha hecho Amorphis (siendo una banda que no tiene mucha relación con el estilo propiamente tal). Chao a los inicios suavecitos, dulces y calmos, Canción del Sabio inicia con todo de inmediato. Es un despliegue técnico y estilístico fulminante en todas sus líneas, que fascina por cómo mezcla una potencia casi furibunda, y una clase y elegancia casi deífica. Por ejemplo, un poco pasado de la mitad aparece un pasaje (luego de un solo de teclado) que aterriza las revoluciones y que es sencillamente majestuoso. En ese sentido es algo muy digno de Väinämöinen. Esto es una suerte de Himno de Vaina, y creo que se erige como una de las mejores del disco.

Sin pausa, y con una intro con predominancia de la batería (cosa que permite por un momento recordar lo gran batero que es Jan Rechberger, y que entre tanto recurso bombástico tiende a olvidarse), aparecen las tres palabras: Three Words. Aquellas palabras hacen referencia al hechizo mágico que necesitaba Vaina para terminar un barco que le llevaría en un viaje por el océano. Hizo las cosas más estúpidas para poder recordarlas, pero nunca llegó a lograrlo. Como siúticamente se dice ahora: epic fail. Un tema bastante parejo, pero a mi gusto carece de ese momento de inflexión en que uno queda boquiabierto. Sí tienes cosas notables, como las partes de Santeri Kallio y su teclado que acompañan las voces guturales de Joutsen. Por cierto: ¡qué maestro es Kallio! No destacará por su virtuosismo (aunque para mí sí es un genio, y bastaría recordar su actuación en el Teletón aquél 10 de Septiembre del 2009), pero no se puede desconocer el hecho de que gran parte del sonido de Amorphis es producto de su encomiable labor en las teclas. Es una buena canción a decir verdad, aunque como ya dije: no es la espectacularidad misma.

Nuevamente Kallio y su manojo de teclas se apropian de la escena y nos llevan por otro de los vericuetos más sinuosos y a la vez brillantes del disco. En efecto, Reformation es para para mí otro de los aciertos que presenta The Beginning Of Times. No me pregunten eso sí de qué se trata, porque la verdad no entiendo del todo (aunque bien podría ser el momento en que Vaina escapa del vientre de su madre hacia el nuevo mundo), pero independiente de su significado, Reformation destaca por lo mayestático de sus melodías y armonías, por lo sinérgico que suena todo. Finalmente te quedas con la certeza de que Amorphis no deja ningún detalle al azar, de que nada está ahí porque sí, sino todo tiene un propósito y este propósito sirve a todo lo que le rodea. Confieso que primeramente lo encontré “piola” (como la mayor parte del disco, creo que lo mencioné al comienzo), pero al escucharlo de nuevo fui descubriendo sus inagotables bondades. Y es que es una maravilla de canción. Noten por ejemplo la forma en que se articulan las pistas de voces (trabajo de producción que por cierto corrió por cuenta de Marco Hietala, de Nightwish). De principio a fin este corte es un micro-cosmos a descubrir.

Soothsayer llega un poco dubitativa, con bastante energía, pero sin desplegar mayores atributos que ese. Los acordes de guitarra con los que empieza en realidad no resultan muy inspirados y los versos dan una sensación de aletargamiento que incluso el canto bestial posterior no lograr romper. Ni siquiera el aporte de Netta Dahlberg y su preciosa voz logran que el tema trascienda. Creo que este es el punto bajo del disco. No tiene nada que ver con, por ejemplo, el corte que sigue, On A Stranded Shore¸ que es otra de las joyitas que nos presenta la placa. Con unos acordes de guitarra que en otra canción parecían casi hardrockeros, se muestra muy enérgica y dinámica por sus variaciones. El coro cuenta con una de las melodías vocales mejor logradas del disco, y que sin saber bien por qué, se percibe como inspiradora. Eso es raro, porque no tiene esos tonos altos que por lo general se usan para evocar emociones de bienestar, tampoco hay de aquellas grandiosas orquestaciones que tanto se usan en el Power Sinfónico. No, sólo tiene tonos medios y una sencillez que sobrecoge. Tampoco pasa desapercibida la voz de Netta, que esta vez sí se luce mucho más. Es una canción más sencilla que otras que hemos descrito, pero es igual de genial o más incluso.

El décimo corte es Escape, y sin duda es uno de los más interesantes que nos ofrece el sexteto. Tiene el sonido característico de la banda, pero con un agregado muy particular: la cantidad de destellos de metal progresivo que por momentos emerge. Se aprecia un notable trabajo en todas las líneas. El de Niclas Etelävuori en el bajo, por ejemplo, es formidable, y la pareja que forma junto a Jan destaca por su solidez. Es relativamente breve (el segundo  de menor duración de hecho), y la verdad es que hace corto. Sin embargo algo similar se puede apreciar en Crack In A Stone, pues el trabajo en percusión y los cambios de ritmo y atmósfera le dan mucho de ‘progresivismo’. El final es grandioso, con unos arreglos vocales memorables unos segundos antes de terminar, antes de ese caos vocal que emerge hacia el final y que por unos breves instantes llega a rayar el Black Metal. Algo que no es muy común en la banda. Los distintos momentos de verdad fascinan: instantes casi gótico-sinfónicos, otros muy progresivos, con coros melódicos y puramente amorphianos, para terminar con una página de metal extremo. ¡Otro temazo!

Ya llegando al final tenemos el tema casi homónimo del álbum: Beginning Of Time, en donde lo primero en destacar, además del lúgubre escenario que montan ese arpegio y los sintetizadores del arranque, es la vigorosa línea de bajo, perfectamente sincronizada con el bombo de Jan. Nuevamente el trabajo de Hietala reluce cuando resuenan todos los arreglos vocales ejecutados por Joutsen durante el estribillo. Se nota un trabajo meticuloso y muy elaborado en ese aspecto, aquí y durante todo el trabajo en realidad. Asimismo, vale la pena destacar esas aceleraciones que se producen en el mencionado estribillo. Por breves instantes la canción se torna en una impresionante manifestación de Heavy/Power Metal Melódico. Por otro lado tenemos el mito del origen de todo lo que conocemos en su máxima expresión, y nuevamente las imágenes que crea Pekka Kainulainen (que fue quien adaptó los versos del Kalevala para que la banda pudiese cantarse en inglés) son sumamente poderosas y ricas. Incluso en las líneas iniciales cuando cuenta de su deseo de cantar acerca de lo que había antes del comienzo, uno puede imaginarse aquél vacío. Otra muy buena canción.

Es cierto que la vara que dejó Skyforger era altísima, pero dudo mucho que la banda haya ideado este álbum con la idea de sobrepasar lo hecho anteriormente en Eclipse, Silent Waters o Skyforger. Más bien han querido emprender una vez más una empresa por el camino de la libre experimentación con el simple deseo de crear alta música. No sé si The Beginning Of Times es mejor que Skyforger, de verdad que me cuesta mucho establecer eso, sólo sé que a su manera esta nueva placa es un discazo. Sirviéndose del imponderable trabajo de Mikko Karmila en la mezcla y Svante Forsbäck en la masterización, Amorphis logra dar un par de pasos más hacia la consolidación de un sonido que es simplemente único. Se trata además, y como ya dijimos en reiteradas ocasiones, de un trabajo sumamente complejo e intrincado, que exige la apertura total de los sentidos por parte del oyente. Este disco no es ningún caso para escucharlo a la pasada, eso sería un crimen. También me resulta necesario destacar el valor e importancia que creo tiene el rescatar las tradiciones y el folklore en la música. Se trata de historias bellísimas y lejanas que uno agradece poder conocer en más profundidad.

Un disco para nada sencillo, pero genial. Sin embargo sería fácil decir que es su complejidad la que le da esa genialidad. A mí lo que me ha fascinado es que al intentar aprehender el álbum en toda su extensión uno se ve casi forzado a emprender un viaje lleno de detalles y maravillas que cada vez iluminan más el camino hacia su descubrimiento, volviéndolo a uno parte del trabajo. Y eso, eso, amigos míos, es arte.

5 comentarios
  1. Brian May Dice:

    Concuerdo en TODO jajjaa. Battle For The Light es EPICA, sobre todo el final, Mermaid es un temazo, Song Of The Sage, etc…

    Aún así Skyforger fue un 10, a este le pongo la misma nota que le pusiste, a la primera no fue tan oreja, pero después se transforma en un discazo…

  2. Dödens Gråt Dice:

    Yo pienso lo mismo, no creo que se puede decir si Skyforger es mejor que éste, me parece que son muy distintos, y teniendo ésos enfoques diferentes logran ser grandiosos en sus propias «ligas». Sobre éste disco en particular: es excelente, tiene detalles increíbles, y en realidad me sorprendieron en más de una parte (aunq tenía fé que sería bueno). Gran review!

  3. Jose Mieres Dice:

    A mí me encanto el disco, tal como comentas lleva tiempo asimilarlo pero puta que vale la pena… al menos a mí me costo leerme el Kalevala (si wn me leí el poema epico de los fineses xD!!!….) y varias horas de estudio a medias xD!!…..
    Al menos a mí parecer este disco esta un paso al lado del Skyforger, no es más ni menos , tiene eso de amorphis, pero es distinto (frase digna de zamorano xD!)…
    en cuanto a mermaid, yo pensé que se refería a otro personaje, habrá que preguntarle a Esa!!…
    Saludos!

  4. Bombadicto Dice:

    Disculpen la ignorancia porque este grupazo !! lo estoy conociendo hace poco…pero este grupo a venido alguna vez a Chile ?? sería increible poder verlos en vivo.

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