Extraordinario, excelente, eximio, y si se permite la invención de una palabra: expectacular. Así es el nuevo trabajo de los cada vez más sorprendentes Amorphis. Hacía ya un tiempo que no me tocaba escuchar un disco que me pareciera –perfecto– desde el inicio hasta el final, o que me mantuviese atrapado y alerta a cada nuevo paso de su transitar. Lo curioso es que una de las pocas veces que algo similar ha pasado, fue también con un disco de Amorphis: Skyforger (2009), lo que habla de lo sólida que es la banda. Diría que han venido sacando discazos de forma regular desde… ¡Desde siempre! Bueno, alguien dirá que con Far From The Sun (2003) tuvieron un tropiezo, pero al menos habrán de concederme que a partir Eclipse (2006) todos sus trabajos han sido notables, con algunos de ellos rozando la perfección. Estamos en presencia de una banda cuyas capacidades están por sobre el promedio.

El anterior esfuerzo de estos finlandeses, The Beginning Of Times (2011),  había sido realmente bueno, pero uno sentía que con Skyforger la vara simplemente había quedado demasiado alta, haciendo pensar que sería muy difícil que los pudiesen igualar, y casi imposible que produjeran algo que lo superara. Las semanas que lleva el disco en el mercado es muy poco tiempo para determinarlo fehacientemente, pero esto les digo: si Circle no es incluso mejor que Skyforger, está realmente muy cerca de serlo. Personalmente creo que lo es. Pero poniendo eso aparte, dejando de lado la comparación: Circle es un disco superlativo que sin duda estará dentro de lo mejor del presente año y que será elemento frecuente a la hora de citar grandes discos de la historia del Metal. Ahora bien, tengo la sensación de que esto no será igual de claro para todos. Es decir, no a todos les fascinará a prima escucha como a este comentarista, pero estoy seguro que después de un rato todos terminaremos conviniendo que es un tremendo registro.

Varias cosas han cambiado respecto de trabajos anteriores. Lo más llamativo sea quizás que los temas tienen un sonido levemente distinto. En esto tal vez tenga que ver la incorporación de un bajo de cinco cuerdas, y que este afina un tono más abajo. Otra cosa es que por primera vez desde 2003, Marco Hietala no está a cargo de la producción, lo cual se nota. Esa labor corre por cuenta de Peter Tägtgren (cuya lista de trabajos es impresionante, pero para citar algunos recientes: Sabaton, Children Of Bodom, Hypocrisy, Overkill, etc.) y se hace muy clara su influencia a la hora de darle protagonismo a la guitarras. Digamos que Amorphis nunca ha sido una banda “blandita” en ese sentido; siempre ha sido potente en ese aspecto, pero aquí avanzan un paso y consagran una potencia inédita. Y quizás la diferencia más elemental está en el nivel conceptual, pues por primera vez en muchos años la banda deja de lado toda su tradición folclórica y épica nacional contenida en el Kalevala y abraza una creación original, una historia propia, ideada, eso sí, por el mismo Pekka Kainulainen. Esto último es una decisión arriesgada, pues si hay algo que uno espera de Amorphis, son historias fantásticas surgidas de la narrativa tradicional finlandesa, pero el giro termina resultando bastante bien, por cuanto la historia contada es fascinante y cautivante.

Este círculo tiene su génesis en Shades Of Gray, espectacular canción de casi cinco minutos y medio que se pasea por todo el repertorio estilístico de lo que ha sido Amorphis en los últimos años, y hasta de toda su carrera, podríamos decir. Es un tema ciento por ciento Amorphis: guitarras sumamente pasadas, riffs densos, portadores del sello de la dupla Esa Holopainen – Tomi Koivusaari, matizados en todo momento con la suavidad de las melodías conjuradas por los teclados de Santeri Kallio. Las voces son sobresalientes, como es costumbre con estos sujetos: Joutsen irrumpe con un alarido infernal que, de cierta forma uno puede prever, pero que no por eso resulta menos sorprendente. Lo vemos además utilizando una forma híbrida de su estilo habitual: una mezcla entre voz limpia y su clásico harsh. Se añaden además algunos elementos muy interesantes, como ese aire arábico, que de algún modo da la sensación de estar escuchando algo antiquísimo. El coro no defrauda, sino que más bien derrocha monumentalidad y maestría, pues cada nota se sucede de forma precisa y encantadora. La letra es maravillosa. Habla de la oscuridad en la que está sumido el protagonista, de ese tono gris que adorna su mundo. Es más bien un poema, una notable pieza parida por la genial mente de Kainulainen. Extraordinario.

Tras ese refulgente inicio el apetito se acrecienta y lo único que esperas es otra canción que sea –al menos– igual de buena. La banda no defrauda y nos regala la gigantesca The Mission, corte que pone a un mismo nivel la potencia y la elegancia, fenómeno que con Amorphis no debiera ser sorprendente, pero qué diablos, después de años uno se sigue preguntando cómo lo hacen. Lo que genera esta canción, sobre todo en su parte inicial, es derechamente mágico. Durante todos estos años la banda ha sido capaz de crear un sonido propio e inigualable, al tiempo que ha desarrollado una tradición narrativa, un micro cosmos que ciertamente incluye un “paisaje”. En ese paisaje predomina el blanco níveo, las montañas, los lagos, los bosques, etc., todo cuanto ha adornado la lírica de su obra. Y todas esas cosas se te vienen a la mente cuando escuchas The Mission. Cada acorde es una pincelada en un escenario majestuoso que empezó a pintarse varios discos atrás. Es preciso también detenerse en la letra: muy sencilla, pero con un uso de figuras literarias magistral que evoca imágenes muy nítidas. Aquí veremos cómo el protagonista conoce su origen, su pasado, cuya voz le entrega fuerzas y le encomienda una misión (sobrevivir). Ha de notarse cómo la innegable fuerza de la canción está forjada en el vibrar de las cuerdas de las guitarras, y no en las voces de Tomi, como uno podría suponer. Es poderosa, pero no porque sea agresiva, sino porque está perfectamente bien hecha. Una maravilla de principio a fin.

Continuamos con The Wanderer, que no es sino otro paso en el camino ya señalado. Preciosa composición, llena de melodías excelentemente elaboradas y cautivantes. Los pequeños detalles son muchísimos, y si bien sorprende desde la primerísima vez que se escucha, hay que darle algunas repasadas para poder apreciarlos todos (cosa no exclusiva de ese corte, a decir verdad). Me parece que la espectacularidad de esta canción, si bien es multidimensional, radica mayormente en el trabajo de Kallio y su teclado, particularmente a nivel de construcción de una base melódica y de una atmósfera que se siente liberadora. Necesario es también el dedicar unas líneas a ese portentoso coro, claramente divisible en dos momentos, el segundo mucho más breve, pero ambos sumamente ricos en sentimiento y energía. Solos de guitarra más bien sobrios, pero perfectos para el contexto de la canción, pues desprenden clase y elegancia. ¿La letra? Maravillosa también. Al fin el protagonista comienza a sentir que las cosas algo mejoran, a medida que la carga de su vida se hace más liviana.

Una flauta vivaz, alegre y con aires de hechizo comienza a sonar como apertura de Narrow Path, con el sutil accionar de los sintetizadores de Kallio como fondo, generando así una ambiente difícil de calificar, casi místico y definitivamente atrapante. Imperceptiblemente las guitarras comienzan a sumarse y de la nada las delicadas notas de la flauta son reemplazadas por el incisivo rugir de las cuerdas. Todo suena increíble, con un balance que potencia cada instrumento sin dejar nada en segundo plano, por más que las guitarras quieran robarse el protagonismo con tan cortantes y relampagueantes riffs. Nuevamente el estribillo será el momento álgido, ese que te hace cerrar los ojos unos segundos y te dibuja una sonrisa en la cara. Luego abres los ojos y te encuentras con un breve pero estupendo tramo instrumental en el que la banda se las arreglas para demostrar su valía técnica y deslumbrar. La historia del personaje, por otro lado, sigue mejorando, pues ese sendero estrecho del comienzo comienza a ensancharse y a transformarse en camino. Simplemente genial.

La quinta canción es Hopless Days, posiblemente una de la más oscuras del disco, tanto que por momentos recuerda a lo hecho por bandas más ligadas a la corriente gótica del Metal. Solo su Heavy intro y el melódico coro escapan de esa estética y se acercan lo que hace la banda usualmente. De todos modos esta mezcla de estilos resulta muy bien y le da cierta frescura al disco. Es sin duda una canción con todos los elementos del Heavy Metal melódico, con algunos brotes más góticos y otros un tantos más modernos (escuchar la parte final del tramo instrumental). Por otro lado, y esto cabe destacarlo, la oscuridad de la que hago mención queda aún más patente si se oye la canción junto con el video promocional que la banda ha ideado, un excelente material audiovisual que complementa todo el ingenio lingüístico y poético de Pekka Kainulainen. Volviendo sobre el concepto de oscuridad: hay que ver lo que es la letra. Este corte nos da luces de lo desdichada que ha sido la vida del protagonista. Es un vistazo a todo aquello de lo cual él quiere escapar. Sin embargo la esperanza sigue allí: “But still they came; they found the way to get to me, they beckoned me to follow”. Esa esperanza reside en los antepasados que lo contactan y le enseñan el camino a seguir. Otro temazo de proporciones.

Nightbird’s Song nos trae de regreso al Amorphis más crudo y brutal. Es un corte de verdad alucinante e increíble. Muy oscuro, pero encantador. La actuación de Joutsen es, por decir lo menos, superlativa. Un verdadero genio. Sus voces limpias nunca han sido una maravilla técnica, pero su color de voz, su timbre son lo que necesita la banda. En contraposición, sus voces guturales son, a mi juicio, unas de las mejores del estilo. Graves y agudos ejecutados ambos a la perfección. Y más allá de eso, la fuerza y agresividad que transmite es tremenda. La música, por su parte, potencia todo esto, en un claro mérito de Tomi Koivusaari (quien por cierto solo presenta créditos compositivos en este corte), en lo que es una maravilla arquitectónica. Cuando la escuchen, por favor detengan un segundo su atención en ese solo de flauta que aparece promediando los dos minutos y medio. No sólo debe apreciarse el cómo está compuesto, sino también el cómo suena gracias al trabajo de Tägtgren. Magia genuina que hipnotiza (quienes vieron la serie Saint Seiya se acordarán de Sorrento de Sirena). ¡Qué tremenda canción!

El séptimo corte es Into The Abyss, que como característica principal presenta el ser algo más progresiva que sus hermanas, aspecto en el que el baterista Jan Rechberger y el bajista Niclas Etelävuori resultan fundamentales. Descomunal trabajo el de ambos. No solo manejan los tiempos, sino que determinan cuándo la canción pasa de suave a violenta. Sumen a eso el cometido de las guitarras de Koivusaari y Holopainen y el golpe asestado es asesino. Es asimismo muy melódica, y su estribillo destaca por ser bastante “oreja”. Creo además que es uno de los mejores del disco, pues no solo es contagioso, sino que es poderosísimo y de altísima factura. Allí Joutsen es la estrella, resaltando la pasión que logra comunicar aun con sus, como ya señalamos, limitadas capacidades técnicas cuando se trata de emplear voces limpias. Como si eso no fuera suficiente, regalan soberbios solos de teclado y guitarra, que no brillan por el virtuosismo exhibido, sino por lo prodigiosos que son en cuento a su estructuración. Y si te faltaba algo, ¡ahí tienes la letra! Si comprendo bien, aquí al fin vemos a ese misterioso shamán que aparece en la portada, que es el guía espiritual que es enviado desde el pasado para ayudar al protagonista.

En seguida viene un tema que tras sucesivas escuchas se convirtió en mi favorito de este disco: Enchanted By The Moon. Cuesta poder describirlo, y al hacerlo, uno sabe que inevitablemente algunas cosas quedarán fuera del comentario, porque los detalles parecen ser infinitos. Sin embargo, a grandes rasgos podemos decir que es quizás la canción en que la melodía adquiere mayor preponderancia. Al mismo tiempo, posee la melodía que más trasciende en la memoria. A mí al menos se me grabó con fuego en la mente y estuve días repitiéndola. Difícil explicar lo que genera. Más sencillo decir que ser percibe enorme, majestuosa, como venida de otro tiempo y de un lugar distante. Y en todo el responsable es Kallio, que tiene en sus teclas la misión de ejecutar las notas precisas y dar vida a tan monumental obra. El final es de una factura técnica tremenda, con un arpegio de Holopainen que asombra. En definitiva, estamos en presencia de lo mejor que puede ofrecer la banda. La perfección musicalizada.

Algo de suavidad y calma para comenzar la siguiente pista, que lleva por nombre A New Day. De ritmo lento y melodías apacibles en su origen, transita libre por los terrenos de la balada, aunque esto no queda tan claro con el fraseo del primer verso. Sin embargo el coro vendrá a refrendar lo exhibido al comienzo y solo entonces confirmas esa sensación inicial. Luego veremos algunos cambios que interrumpen de manera sutil este desarrollo, pero de forma tan breve que la canción nunca llega a perder esta cara de balada. Esta faceta está un poco más marcada sobre el final, con un exquisito solo de saxofón coronado por unas precisas líneas en piano. Hay que aclarar eso sí que, si vamos a considerarla como una balada, lo es muy a la Amorphis: poderosa y pesada, nada de cursilerías. Una genial canción que aporta ese segundo de calma que ya se hacía necesario. Por otro lado, líricamente hablando, es muy acertado que A New Day se encuentra casi sobre el final del disco. Pareciera ser que el mundo de nuestro amigo al fin se compone.

Cualquier indicio de calma desaparece con la bestial Dead Man’s Dream, un inmejorable bonus track que al parecer es en realidad el inicio de la fantástica historia que se nos narra. Es decir: a partir de aquí es de donde nacen todas las motivaciones de nuestro héroe para intentar cambiar su vida. Este “sueño”, paradójicamente, es lo que le hace despertar. En lo netamente musical, hay que apresurarse en señalar que es uno de los tramos más brillantes del disco. Sin olvidarse jamás de los detalles que embellecen, en esta canción dan mayor importancia al ímpetu, a la agresividad, a la brutalidad. Es una composición ideada con un solo propósito: volar cabezas. ¡Y vaya que lo logra! Por segundos coquetea inclusive con el Thrash Metal, cosa evidente al escuchar esos riffs y el acelerado martillar de Rechberger. Durante el coro se retoma el amorphismo usual y ese contraste que se produce es magnífico. Cómo saben jugar con ese recurso estos muchachos, son unos maestros en ellos. Es tema tremendo, un perfecto cierre de capítulo.

Ya está todo dicho. Amorphis lo ha hecho una vez más. Han logrado vencer al fantasma del estancamiento y han dado un paso más allá en su propio camino, ese que ellos mismos se han encargado de empedrar poco a poco. Es un paso pequeño, no un salto. Difícil sería esto considerando todo lo anteriormente hecho. No, no inventan nada nuevo; no hay un giro dramático en su forma de encarar el desafío de un nuevo disco ni nada como eso. Mas logran algo que es sumamente importante hoy por hoy: no auto-plagiarse. La fórmula no cambia, pero sí el sabor y el aroma del producto final son algo distintos a los que tenía el anterior álbum. Y esto es gracias a que Holopainen y Kallio entienden que los ingredientes pueden ser los mismos, pero también innovar en la forma en que los mezcles es fundamental. Estamos ante un tremendo, pero tremendo trabajo. Uno que sencillamente no tiene puntos bajos y que muy por el contrario, es en sí mismo uno de los puntos altos del Metal en el último tiempo.

8 comentarios
  1. OsoroRock Blog Dice:

    Por fin un disco que llega a 10 y que disco….wau…lo he escuchado muchas veces y no me canso….GRANDE AMORPHIS

  2. Tyler Dice:

    Segunda vez que veo un 10…el primero fue al último disco de Amon Amarth: «Surtur Rising»…no me canso de escuchar este discazo de Amorphis wn…se merece la nota!

  3. Nico Dice:

    Espectacular el disco!!!! , no soy para nada muy fanatico de Amorphis , escuche el Skyforger y me gustaban 3 o 4 canciones, pero este disco esta realmente buenisimo!!!!!! , un 10 de todas maneras a este grupazo , la cagaron.

  4. Elias Y. R. Dice:

    Si el Circle asombro de tal forma a los neofitos de Amorphis (no lo digo para nada de forma peyorativa; yo soy fanatico de la banda, y todos somos neofitos sobre una u otra cosa), entonces no me puedo imaginar la impresion que podria causar el Tales o por sobre todo el Elegy… Dos obras maestras eternas e inmortales…

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