No puedo no partir diciendo antes de cualquier análisis previo, que estamos ante uno de los mejores discos que han salido este año. Los franceses de Adagio han hecho de éste, su tercer disco, una experiencia sorprendente. Con la partida de Dirk Bruinenberg en la batería y sobretodo de David Readman (Pink Cream 69) en las voces, pudo pensarse que la banda perdería parte de su esencia, pero eso no sucedió. El cambio de integrantes le hizo bien a Adagio, Eric Lebally, tras los tarros y sobretodo el excelente brasileño, Gus Monsanto en la voz, llegaron a darle otro cariz a la banda, que comienza a dejar atrás esa estela a Symphony X de sus dos primeros discos (el parecido a veces era exasperante) y adquiere un sonido propio y muy oscuro.

Fire Forever, es la encargada de iniciar el disco. Un powermetal muy en la vena alemana, rápido, poderoso, con las guitarras de Stéfan Forté sonando elegantes, con arreglos precisos, con segundos de genialidad, mezcladas con riffs llenos de poder, Forté hace una excelente dupla con Kevin Kodfert en los teclados. Gus toma el mando con personalidad, con una voz excelente, que a veces me recuerda al también brasileño, Edú Falaschi, de Angra. Una partida vertiginosa.

Pero si uno escuchara sólo el primer tema del disco, se quedaría con una impresión errada de este trabajo, el verdadero Dominate comienza a los 5 minutos de iniciado el disco, con Arcanas Tenebrae – Dominate, con una intro sacada de un álbum black metal, Adagio le añade elementos poco comunes al estilo, un peso y una brutalidad mezcladas de manera brillante con el talento y el virtuosismo de Forté y compañía. Las voces están impecables, pasando de la claridad a la brutalidad, a veces muy melódicas y otras necesariamente guturales. No exagero al señalar que hay momentos en que parece estar escuchando a Dimmu Borgir, pero son partes necesarias, el tema es oscuro, el disco se torna oscuro y estas partes se hacen extremadamente imprescindibles, lo que demuestra lo buenos compositores que se han tornado estos franceses. Pasar de un segundo a otro de brutalidad a virtuosismo no es fácil y Adagio lo consigue de manera brillante.

Terror Jungle, sigue el camino trazado por su anterior tema. Aquí claramente se percibe que son los estadounidenses de Symphony X su mayor influencia, sin embargo no suena tan a calco como en su Underworld y sobretodo en su disco debut, Santus Ignis. Con partes de cuidada y elegante brutalidad, Adagio marca una diferencia y un matiz personal tanto de las bandas progresivas como de las de powermetal más clásico, es el riesgo de no hacer cosas tan convencionales lo que hace que este Dominate destaque de la manera en que lo hace. ¿Hay elementos ya escuchados? sí, absolutamente, ¿hay fórmulas? también, la diferencia es la mezcla, el ir un poco más allá.

Cuesta resaltar una individualidad en el disco, un tema que sea superior a otro, ya que todos tienen una calidad excelsa y similar, pero si debemos elegir uno, Children of the Dead Lake, es el que se lleva los aplausos y los laureles. Una banda inspirada, un Monsanto con una versatilidad envidiable, que se mueve entre las oscuras voces y aquéllas más claras, con un coro espectacular y con un Forté que insiste en darnos golpes de efecto envidiables, como ese quiebre que precede a un coro poderosísimo. La banda se nota fresca, bien aceitada, pero sobretodo con composiciones de gran nivel. El interludio de Kodfert antes de los solos es una muestra palpable de la brillantez que pueden alcanzar estos franceses.

El nivel que hablamos se mantiene en los siguientes cortes, aunque con un poco más de pausa. Si los temas más rápidos dominaron la primera parte del disco, lo siguiente tiene más densidad. El oscuro y casi sinfónico intro de R’Yled the Dead, se erige como lo más denso y aún más sombrío del disco, pero sin perder identidad, sin perder nunca poder, con unas guitarras que saben cuándo sonar duras y cuándo virtuosas. Nuevamente las limpias voces de Gus se mezclan con sonidos más guturales, creando un ambiente entre penumbras por momentos, pero siempre lúcido. Vuelvo a resaltar la excelencia en la mezcla de elementos, de atmósferas.

El piano de Kodfert, nuevamente es preludio de la excelencia, The Darkitech es más pausada, con un coro melódico, pero lleno de fuerza, rebosante de poder, alquimia perfecta entre sentimiento, entre un progresivo que impresiona por su feeling y la melodía más clásica, con un Monsanto que vuelvo a repetir, fue una excelente elección, dado que su versatilidad vocal es algo difícil de encontrar, es fuerza, es dureza, pero tiene carisma, tiene suavidad, se pone al servicio de la melodía, cuando los temas pasean por aguas más calmas, esa intención está, cuando lo que se escucha es vértigo puro, la voz de Monsanto lo es.

Kissing the Crow, es la calma, es solo piano, voz y melodía, dos minutos y medio de puro manjar, un bello tema que pone la pausa, con hermosos detalles, con violines que suenan precisos, con un tema que no necesita más que estrofa y coro para el descanso, un bello momento.

Y llegamos casi al final del disco, con una muy bien lograda versión de Fame, el popular tema de la película del mismo nombre, de 1980 e inmortalizada por Irene Cara. A pesar de que esta versi´n metalizada de un clásico pop suena bien y tiene detalles que hacen que parezca una canción de Adagio, pierde un poco la magia que se había logrado con el disco. Sin embargo no es una baja tan sustancial, pero lo conocido de la versión original contrasta un poco con la oscuridad que estos franceses le habían entregado al resto de su placa.

Ahora sí, el punto final de este excelente trabajo, Undying, termina la placa y la deja tal cual empezó, arriba, un tema que brillantemente hace contrastar el peso de la base conformada con Forté y Hermanny en el bajo, con la más calma voz de Monstanto, logrando un resultado excelente. Es en este tema donde más se nota la influencia de los brasileños Angra (cabe señalar que en las perillas estuvo Dennis Ward, que ha trabajado con los brasileños), pero con un estilo brillantemente propio.

Una real sorpresa es lo que nos presenta hoy Adagio, si bien sus dos trabajos anteriores eran de calidad, no habían logrado destacar de la forma que lo hace este Dominate. Poder, oscuridad, virtuosismo y talento en nueve precisos cortes que se hacen suficientes para erigirse dentro de lo mejor de este primer semestre del 2006. Un nombre para tener en cuenta.

1 comentario
  1. Carlos H Dice:

    En desacuerdo con el realizador de esta reseña… ¿que «Dominate» si destacó y «Sanctus Ignis» y «Underworld» no lo hicieron tanto?, bueno, gustos y criterios hay. De hecho al analizar a día de hoy la discografía de los francéses, diría que es «Dominate» su punto más irregular (sin ser mal disco). Que los primeros álbumes de Adagio tienen ese estilo y sonoridad como Symphony X lo entiendo (toman elementos neo-clásicos y progresivos ambos), pero de ahí a copia no se, de hecho es solo «Sanctus Ignis» el que tiene dicho deje, si se escucha detenidamente «Underworld» verá que tiene cosas que a la fecha los mismos Symphony X no han hecho o al menos no de un modo notable: un ensamble coral, voces guturales… por citar algunas.

    Eso si, en la actualidad Adagio ha pulido y ha tomado una personalidad sonora propia, esa idea la comparto. Nomás basta pillar «Archangels in Black» y se nota que hay ideas tomadas de «Underworld» y «Dominate» que se concretan muy bien.

    Por cierto, también deberían citar en reseña los albumes restantes de esta genial banda.

    Un saludo desde Colombia.

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