Caña ibérica y Cañón teutón. Barón Rojo y Accept ofrecieron tremenda maratón de dos shows completos en un solo concierto, modelo de espectáculo que siempre cuando un par de bandas internacionales coincidían un mismo día en el país, los fanáticos pedían que ambas se juntaran en un solo recinto para que nadie se perdiera un acto por preferir otro. Y el resultado fue un despliegue de cuatro horas de Rock ‘N’ Roll de cilindraje por parte de los españoles, y de pólvora metalera pura cortesía de la banda alemana…

Me cuesta seguir escribiendo sin detenerme en los tremendos cañonazos que ofreció Accept en su concierto, así que prefiero decirlo ahora: ay mamita cómo sonaron en el Cariola, una muralla de guitarras absolutamente apabullante e insolente, con un bajo de Peter Baltes atronador, que se hacía respetar pese a lo fuerte del sonido, un Mark Tornillo que no se inmutaba en hacer reventar los tímpanos, una muestra sónica tan fuerte como clara, y de paradigma verdadero de Metal. No sé cuántos años más van a pasar en que una banda vuelva a imponerse con un sonido tan revienta pelotas e inconmensurable como Accept esa noche, de la cual fue un absoluto privilegio estar presente.

Y privilegio claramente lo fue, porque en ningún momento nos encontramos primero que todo con una actitud de Barón Rojo de ofrecer un support act, y la verdad es que el público que asistió por ellos así lo merecía. Fue una sorpresa tremenda ver cómo los hermanos De Castro no cortarían grasa de su show y que este se extendería hasta por dos horas, un regalo al rockero que vacila con esas guitarras que suenan a cañón de revólver con cada uñetazo de Armando y Carlos, con clásicos del Rock en español que fueron siempre coreados y que en la medida que se iban liberando, más y más fanáticos iban ingresando.

A la hora, hora y media de show de Barón Rojo, el recinto estaba llenísimo, con 2 mil ni que caben más personas haciendo una comunión con una alineación que si bien no es la más venerada en América Latina (en España siempre serán institución independiente de las caras actuales), se impuso al trasmitir un verdadero sentido de cultura española en veneración del Rock “cañero”, sucio y agitado, de actitud franca y de simple entusiasmo por la energía de este tipo de música. Cómo me gustaría tener tiempo para desmenuzar un show que incendió el Teatro Cariola y lamento tener que pedir excusas por no hacerlo de forma más extensiva en este review, como debiera.

Las imágenes y recuerdos, en todo caso, van hacia el inmenso tributo al rock que Barón Rojo realizó junto con el público chileno, desde la épica partida con Barón Rojo a las 8 de la noche, con imágenes en fondo del Der rote Baron o Manfred Albrecht Freiherr von Richthofen, pasando por Son Como Hormigas’ y sus referencias a “figuras políticas” importantes para el acontecer español y europeo.

Larga Vida al Rock and Roll rápidamente confirmó que el repertorio de los hispanos sólo traería puntos altos. En Incomunicación los asistentes se hicieron y mucho notar con los cánticos de “estoy solo aquí”, para acto seguido pegar con El Enemigo a Abatir.

Pero no pienso renunciar al rock and roll” cantaba Carlos de Castro, dejando en claro que el show se extendería con una duración digna de un cabecera de cartel, disparando más tarde con joyas como Invulnerable, la fiestera Noches de Rock and Roll, Rockero Indomable, Caso Perdido y Breakthoven, cumpliendo recién la primera parte del set. Sin embargo, el encanto de la presentación subía mientras el teatro se colmaba de asistentes que no pudieron hacer más que ver el concierto en el sector donde se vendían las poleras de Accept, en un recinto que quedó chico en un momento para este doble cartel.

Otras canciones que Barón Rojo ofreció fueron Satánico Plan, Hermano Del Rock And Roll, la británica El Barón Vuela Sobre Inglaterra, El Malo’, Las Flores del Mal y Con Botas Sucias, destacando Hijos de Caín de forma épica en el repertorio. En la parte final, entre Cuerdas de Acero y Siempre Estás Allí, resaltaron momentos cuando las pantallas pasaron a caídos del rock como Malcolm Young de AC/DC y muchos de los evocados en la canción Concierto Para Ellos, antes de hacer estallar el teatro con Resistiré.

Setlist de Barón Rojo:

  1. Barón Rojo
  2. Son como hormigas
  3. Larga vida al rock and roll
  4. Incomunicación
  5. El enemigo a abatir
  6. Invulnerable
  7. Noches de Rock’N’Roll
  8. Rockero indomable
  9. Caso Perdido
  10. Breakthoven
  11. Satánico Plan
  12. El Malo
  13. Las flores del mal
  14. Con Botas Sucias
  15. Hijos de Caín
  16. Cuerdas de acero
  17. Los rockeros van al infierno / Los desertores del rock / Casi me mato / Los rockeros van al infierno
  18. Concierto para ellos
  19. Resistiré
  20. Siempre estás allí

LAS ÉPOCAS DORADAS DE ACCEPT

Evidentemente, la espera entre la salida de Barón Rojo y Accept no sólo fue tarde. También fue larga. Varios minutos después entenderíamos el porqué: una escenografía elaboradísima que se tuvo que montar apenas los españoles partieron a sus camarines, puesta en punto que a más de alguno hizo perder un poco la paciencia, sabiendo que eran las 22:30 y todavía no ocurría nada. De hecho, si eventualmente había que entregar el teatro a medianoche, como pasa a veces con algunos shows, hasta preocupaba la situación de si quizás los germanos podrían o no entregar su repertorio completo.

No obstante, la salida de Accept a la tarima del Cariola fue tan punzante con la canción Die By The Sword de “The Rise Of Chaos”, que la banda y su sonido no dejó otra opción que dejarse llevar por el espectáculo que de inmediato atropellaba al público. Canción nueva, sí, de una banda idolatrada por sus clásicos pero que tras su vuelta ha sabido convertirse en uno de los principales grupos metaleros de la presente década, con cuatro discos que presentan temas que sin duda ya son “clásicos” de nuestra época.

Esa sensación me dio al escuchar el comienzo de Stalingrad, seguida por la audiencia como si se tratase de una composición con treinta años de data. Sus elementos característicos del Accept docto pero con la potencia de un sonido moderno le dan al track y a sus músicos un segundo aire absolutamente glorioso, incrementado además por la fuerza inconmensurable de un Accept que en vivo de verdad muestra su mejor faceta. No hay productor ni un Andy Sneap que le haga justicia al poderío y simpleza cañonera de una banda que les enseña a todos cómo hay que sonar en un concierto de Heavy Metal, independiente de la fecha y el local. Nunca había escuchado un bajo tan poderoso y claro como el de Baltes, y qué decir de las guitarras de Wolf Hoffmann y Uwe Lulis, punzantes, brillantes e hirientes, construyendo un muro sónico que no perdía sentimiento pese a su físico.

A cada segundo me parecía estar presente en una cátedra de Metal, de “dejen esto a los que de verdad saben”, y la VERDAD es el sustantivo que dibujan Wolf y los suyos en cada nota, chillido, postura, sonido y coreografía. Increíble que personas que rodean los sesenta años de vida sean capaces de mostrar una consistencia que tantas bandas jóvenes sólo soñarían.

Sin anuncios ni anticipos, sino sólo con tocarlas, Accept haría su discurso con Restless And Wild, London Leatherboys y Living For Tonite (pequeñas fallas de micrófono aquí), temas con los que ya todos se olvidarían de la hora y se entregarían a la banda, a la suerte de quien fuera, triada de clásicos categóricos, mezclando fiereza con melodía y sincero goce del momento. Con sus gestos, Wolf Hoffmann siempre parecerá ser un niño, con un ánimo inalterable al momento de encontrarse en el escenario, pero siempre haciéndose respetar como el ícono del Metal que es.

Seguido vendrían cortes recientes como The Rise Of Chaos, Koolaid, No Regrets y Analog Man, cuatro canciones nuevas que recorren casi todos caminos donde Accept ha puesto su marcha: ritmos contagiosos, fiereza, etc.. Más tarde, luego de un grito de Tornillo invocando al disco “Blind Rage” (2015) para cantar la aguerrida Final Journey, Hoffmann presentaría Shadow Soldiers con una solemnidad que sólo se les da a los clásicos. Midió muy bien el nacido en Mainz, sin embargo, porque el público ya la había recibido de tal manera pese a tener el track apenas cinco años de vida.

En una de las pocas pausas del show, Wolf y Peter empezarían a intercambiar líneas de guitarra y bajo para dar comienzo a una nueva sección de cortes ochenteros. Así, desplegaron Neon Nights, Princess Of The Dawn, Midnight Mover y Up To The Limit, para finalizar con Objection Overruled de los noventa, que funcionó como una especie de orgasmo sónico de esta parte del repertorio.

Pandemic de “Blood Of The Nations” volvió también a sonar como un clásico para una audiencia que la disfrutó como si fuera un tema insigne de Accept, y la verdad es que algo sabe muy bien hacer la banda para sonar fresca, desenfrenada  y atemporal con cortes nuevos, que se ensamblan uniformemente con otros como Fast As A Shark.

Eso muestra que Accept está empezando a lograr algo sobresaliente: tener clásicos no sólo de una época dorada, sino también de una era más reciente, de la actual, de una que hasta la salida de “Blood Of The Nations” con un desconocido Mark Tornillo era impensada. Y si de esa nueva era gloriosa hubiese que tomar un ejemplo, sería Teutonic Terror, que bien tiene ganado su lugar en el encore, a la altura de Metal Heart y Balls To The Wall. Yendo igual de lejos con otra apreciación, me parece que Teutonic Terror es la canción más representativa del Heavy Metal de esta década, por su fuerza, su actitud, y todo lo que significaría posteriormente.

Habrán sido aproximadamente las 00:40 horas cuando terminó el show, con muchos saliendo hacia la calle San Diego sin dar la opción a que Accept se sacara la foto tradicional con los asistentes de fondo, pero con el recuerdo de haber escuchado una descarga de Rock y Heavy Metal del más sincero, del más fiero y categórico.

Setlist de Accept:

  1. Die by the Sword
  2. Stalingrad
  3. Restless and Wild
  4. London Leatherboys
  5. Living for Tonite
  6. The Rise of Chaos
  7. Koolaid
  8. No Regrets
  9. Analog Man
  10. Final Journey
  11. Shadow Soldiers
  12. Solo de Wolf Hoffmann
  13. Neon Nights
  14. Princess of the Dawn
  15. Midnight Mover
  16. Up to the Limit
  17. Objection Overruled
  18. Pandemic
  19. Fast as a Shark

Encore:

  1. Metal Heart
  2. Teutonic Terror
  3. Balls to the Wall

Live Review: Jorge Ciudad
Fotos: Guille Salazar