A Accept no le bastó con haber definido la identidad del Metal germano en los noventa…

Hoy, muy bien se puede decir que han sido la banda metalera de la década en Europa, y quizás de toda la escena. Sus trabajos actuales demuestran experiencia, pero no cansancio. Por el contrario, su energía y productividad en estudio es tan intensa como su fuerza en vivo, un conjunto que sabe hacer sonar bien hasta el teatro sudamericano más inadecuado, y que dicta cátedra y habla verdad con sus canciones llenas de calle y -al mismo tiempo- de pulcritud.

Qué delicia es tener el lujo de tener a Accept en Chile por, ¿tercer año consecutivo?, e irse del show como si hubiese sido la primera vez que han venido…

Qué importa que hayan pasado once meses desde la última vez en el Cariola: la banda responde y el público también, con una banda que enseña e irradia Metal con todas sus letras, lo que rejuvenece y se rejuvenece a casi cuarenta años de haber partido con visiones revolucionarias de agresividad, que ellos mismos transformaron en tradición eterna del Heavy Metal clásico.

Qué importa que hayan venido a volver a presentar el “The Rise Of Chaos” por segunda vez en menos de un año. El espectáculo fue otra vez una enorme fiesta, donde no interesa que los clásicos de antaño sean interpretados por una alineación muy diferente a la de esas épocas, simplemente porque la banda en vivo hoy en día entrega el espectáculo más sólido, hoy por hoy, en toda la escena metalera. Dicho eso, tampoco interesa que esta vez hayan mostrado con orgullo tantas nuevas canciones: la factura del nuevo material es demoledora, con temas de este ciclo como Stalingrad y Teutonic Terror que ya son imposibles de obviar al momento de hablar de los grandes clásicos en la carrera de Accept.

Fueron dos horas absolutamente exactas de descargas en el Coliseo de Nataniel Cox, recinto mucho más apto que el escogido para el 2017, y que recibió a tantos o incluso más fanáticos que la velada anterior, confirmando que Accept es sabido que entrega siempre y que los fanáticos del buen Metal no darán nunca por sentada una nueva visita de los héroes teutones del Heavy Metal.

De las 21:04 hasta las 23:04 fueron puros cañonazos de metal tradicional, de ese tan callejero, pero al mismo tiempo tan pulcro que solo Wolf Hoffmann sabe entregar. Y es que sin haber sorpresas, igual quedamos sorprendidos con la calidad, entrega y repertorio de un grupo que eleva estándares, y responde a una fanaticada fiel. Die By The Sword abrió como el año pasado, volviendo a provocar la respuesta de un público respetuoso y emocionado, a los pies de estos verdaderos próceres, que tienen nuevos clásicos como Stalingrad, un imprescindible ya a nivel de cortes como los más ochenteros del repertorio de la banda.

En la medida que el sonido se iba ajustando para llegar a su estándar habitual (en esto Accept nunca va ni querrá fallar), Restless And Wild fue traída a colación sin aviso, provocando un estruendo del público y las reacciones típicas de Wolf con su rostro alegre, en comunión con el público, alimentándose de su energía. Ya se veían telones desde el público, banderas desde la platea, una pierna ortopédica alzada cerca de Uwe Lulis, en una algarabía que continuaba con la interpretación de una T.V. War del “Russian Roulette” (gran acierto del setlist), que suena terriblemente intensa en vivo. Qué adelantados eran a su época, una canción que en perillas del productor Andy Sneap, perfectamente podría estar en cualquier placa de Accept de la actualidad y pasar como material contemporáneo.

Es que el estilo no se transa, lo verdadero se respeta, la mentira se desecha, a tal punto que una canción del ciclo actual como Pandemic, del “mejor” disco metalero de la década por su impacto y trascendencia, “Blood Of The Nations”, entró de forma muy natural para tomar la posta del corte anterior.

Recién aquí llegó la primera pausa en la descarga de Accept, con el fin de que Mark Tornillo pudiera dirigirse al público y anunciar una tanda de nuevo material a ser presentado, casi como pidiendo permiso. Fueron cinco canciones de corrido, partiendo por Koolaid y siguiendo con No Regrets, Analog Man y Final Journey, para terminar con la cuasi-clásica Shadow Soldiers. La efectividad de estas pistas es tal que, si bien es posible que muchos seguidores del Accept de los ochenta presentes en el concierto no las conocieran, igualmente terminaran coreando sus estribillos, después de un par de reiteraciones. Temas simples y contagiosos, nada más que decir.

La próxima parte del setlist se centraría en buscar cortes antiguos y la verdad fue que dicha dinámica provocaría un in crescendo de atmósfera en esta parte del concierto. Neon Nights apareció aquí sin anticipos ni anuncios, un punto alto que se elevó aun más con la llegada de Princess of the Dawn. Y si algún ingenuo quiere saber cómo es posible mezclar lo callejero con lo elegante en un solo riff, que escuche el que Wolf célebremente entrega en esta canción, patrimonio declarado del Heavy Metal.

Las canciones clásicas de Accept se escuchan tan potentes con esta alineación y sonido, influenciado posiblemente por la producción de estudio aportada por Sneap, que en algún momento pareció que Hoffmann decantaría por composiciones ciento por ciento más agresivas y metaleras, con el fin de aprovechar esta especie de “configuración”. Por ello, es que resulta tan gratificante ver que el guitarrista cada vez le esta dando más lugar a ese lado docto que destelló en los ochenta, adaptando pequeñas piezas clásicas en sus cuerdas estridentes, y replicándolas en vivo.

En este mismo espacio, se escucharon y vitorearon temas cumbre como Monsterman y Up to the Limit, que pese a su estatura, no hicieron presagiar la respuesta que provocaría la taquillera y elegante Metal Heart, contagiando saltos y coros de los 1.500 asistentes al Coliseo. Tan impresionante como aquello, fue el hecho de que la banda no esperara nada para, acto seguido, presentar sin advertencias a Teutonic Terror, otro polvorín que prendió fuego a la noche, la canción que nos vendió a todos este nuevo Accept de una segunda etapa dorada que continúa hasta hoy.

La banda no se venía con nada pequeño y Fast as a Shark generó el caos siempre esperable con su llegada. Cuánta potencia tenían en ese entonces, jóvenes y con los equipos de sonido no aptos para aquel poderío, y cuanta potencia tiene hoy en día, con el sonido actual del conjunto en vivo. Llega a ser intimidante que músicos de esta edad sean capaces de entregar más poderío que las nuevas y vigentes camadas, y el que no se estremece con esto, es que no entiende nada y tiene mucha tarea por repasar.

Stampede de “Blind Rage” abrió el encore final, uno al cual Midnight Mover, favorita de muchos y de quien escribe, le dio un sabor muy particular a la recta final de la velada de Accept en Chile. Por supuesto, Balls to the Wall era el cierre esperable y todas las energías se dispusieron para disfrutar el momento. Y por eso, la sorpresa fue grande cuando cerraron con I’m a Rebel, recurso ingeniosamente ocupado por la banda para dar un corte definitivo y positivo a un concierto otra vez redondo de Accept en Chile.

Jamás en nuestras vidas nos habríamos imaginado que costaría contar la veces que Accept ha venido a Chile, y ese es el escenario que nos encontramos ahora con los maestros teutones: amigos de la casa. Ciertamente que saben entregar, y claramente el público chileno responde en cada oportunidad, como la del 23 de octubre en este lugar. Qué tremendo privilegio es poder repetirse el plato hasta con Accept, como si Santiago fuera una parada más de las giras en bus por Alemania y Europa.

Sí, el mundo es más chico en estos días, pero la banda que nos está visitando más seguidamente no solo es una llena de historia, sino una que explota calidad y sonido en estos días en lo que es difícil impresionar, y en los que ellos impresionan con cada arremetida de estudio y en vivo. Así, una “enésima” vez se sentirá como la primera, siempre y cuando sea Accept la banda encargada de repetir la visita.

Setlist de Accept en Chile:

01. Die by the Sword
02. Stalingrand
03. Restless and Wild
04. TV War
05. Pandemic
06. Koolaid
07. No Regrets
08. Analog Man
09. Final Journey
10. Shadow Soldier
11. Solo de Wolf Hoffmann
12. Neon Nights
13. Princess of the Dawn
14. Monsterman
15. Up to the Limit
16. Metal Heart
17. Teutonic Terror
18. Fast as a Shark
Encore
19. Stampede
20. Midnight Mover
21. Balls to the Wall
22. I’m a Rebel

LIVE REVIEW: Jorge Ciudad
FOTOS: Guille Salazar