Abstract Symphony – Out Of The Ashes Into The Light

Tras años y años de espera, los oriundos del puerto de San Antonio por fin logran publicar su larga duración titulado “Out Of The Ashes Into the Light“, con el cual prometen saldar una deuda histórica con sus seguidores y por sobre todo, con ellos mismos. Porque en estos tiempos, parece imposible que una agrupación de casi quince años de vida recién a estas alturas del partido nos presente su debut discográfico de manera oficial. Harto en lo que fijarse entonces. Vamos directo a lo que nos convoca.

Into the Light es una introducción un tanto genérica dentro del estilo, pero que logra resaltar principalmente gracias a la orquestación, al teclado y a ese toque neoclásico que suda por los poros. Además, logra conectar de gran forma con el primer hachazo como tal, la entretenida New Kingdom. Inmediatamente damos cuenta del excelente sonido y de las marcadas influencias que salen a flote con las primeras notas. Vale decir, fácilmente nos encontramos con pasajes que recuerdan a Yngwie Malmsteen, Symphony X o a Hand of Doom de Manowar, por nombrar una referencia más puntual. Ojo, que quede claro desde ya, los porteños prontamente muestran sus propias armas con dobles bombos, guitarras punzantes y solos e interludios frenéticos que abren paso a un estribillo que se hace esperar un tanto, pero que finalmente logra cumplir su función: “Eternal nights, no more nights/ No one ever compromise/ Now the King is here/ He will stay here by your side“. Luego, la sección instrumental deslumbra de gran manera gracias a la participación del tecladista JJ Roldan y del guitarrista Esteban Hulloa V. Suma atención a los detalles acá, que marcan un gran comienzo para el LP.

Con Dreams (Don’t Fade) cambiamos radicalmente en todos los aspectos en relación a su antecesora. Básicamente el ritmo es mucho más “calmado” y la atmósfera se siente bastante más densa y pastosa. Todo esto comandado por la excelente base rítmica a cargo de Sebastian Pontigo y Cristopher Farías (batería y bajo, respectivamente), los cuales crean una muralla sólida mientras Marcelo Carvajal canta los primeros versos. Si bien la canción es un tanto plana y con falta de lucidez en cada estrofa, lo cierto es que con llegada las intervenciones de ambos guitarristas y del teclado de JJ, el asunto toma otros rumbos y nos topamos con progresiones dignas de aplaudir durante toda la parte media-final, para que, por último, el frontman haga su retorno cantando el último coro.

Y para recuperar la velocidad y el vértigo, la notable Into Your Eyes llega a poner la cosas en su lugar. Con total seguridad podemos afirmar que es una de las mejores composiciones de todo el álbum. Para hacerlo lo más sencillo y preciso posible, si quieren escuchar Power Metal hecho y derecho, acá lo encontrarán por miles. ¡Temazo señoras y señores! No los culpo si luego andan cantando el “Into your eyes evil spirits passing by/ As will die in the darkness in disguise/ No one will know if our lost was ever strong/ As I’m searching and searching to go on” inconscientemente. Para enmarcar.

Siguiendo en la senda progresiva, Wings Without Destiny es el prefacio ideal para que The Master of Sorrow explote con la intensidad y la fuerza que ya han demostrado con creces. Ojo al cambio que se produce cuando comienza la primera estrofa, donde el trabajo de pies de Sebastian Pontigo es descollante. Ahora, hablando en líneas generales, es una composición sin grandes pretensiones y fácil de digerir. El coro es llevadero y los versos cuentan con un huracán de fondo cortesía de Esteban Hulloa V. y Esteban Hulloa C. Y como ya es costumbre, la sección de solos es alucinante.

Pero un álbum también necesita contrastes y diversas emociones para evitar la monotonía. Por esta razón, Who’s to Blame es una balada que llega en el momento justo como un punto de inflexión tras los cañonazos iniciales. A no perderle la pista a la orquestación y a los arreglos en el teclado que suenan de fondo, ya que se acoplan de gran forma a la melodía implantada en su lírica. Y si de contrastes se trata, con Dark Wings el asunto funciona a la perfección. Fácilmente podríamos hablar de una canción “prototipo” dentro de este “Out Of The Ashes Into The Light“. Vale decir, no hace otra cosa que confirmar los atributos y virtudes de la banda que ya hemos escuchado y analizado. A no perder la calma, esto definitivamente no es un aspecto negativo. Precisamente la virtud está en arreglárselas de cualquier manera para que la fórmula utilizada siga dando frutos a pesar de todo.

Tras el último interludio orquestado llamado End of Days, Wondering Why es otro de los puntos altos-altísimos. Para que se hagan una idea a la rápida, el riff inicial junto a los arreglos del teclado recuerdan a Stratovarius en su mejor época. Power Metal de principios del milenio en más puro estado. Una ambientación reconfortante para dar paso a una pequeña pausa en la intensidad durante las líneas de Marcelo Carvajal, que luego llegan a lo alto en un estribillo hecho para cantarlo con el puño en alto: “You wonder why we won’t survive/ You never seem to compromise/ And still we pay“. Interludio del teclado, solos donde se van “uno y uno” y el último coro para cerrar. Listo. Al bolsillo. ¡Temón!

Casi llegando al término, la dupla conformada por Nobody Knows e Infinite Desire nuevamente trae consigo los contrastes entre una canción y otra. Porque además de las diferencias que se aprecian de por sí -ya que la primera es una balada y la segunda un hachazo de aquellos-, por sobre todas las cosas hablamos del momento más bajo del disco en comparación a uno de los más altos (sí, otro más). En serio. Tanto así, que con Infinite Desire logras pasar el trago amargo de su predecesora y derechamente te dan ganas de escucharla una y otra vez. ¡Cómo suena la base rítmica!, ¡cómo suenan los solos!, ¡y qué manera de cantar el “Infinity a great desire, a dream/ To live forever and free…“! Esteban Hulloa V. derechamente se lució con esta composición. A disfrutar y a no perderle pisada a cada intervención de las guitarras. Finalmente, el outro Out of the Ashes nuevamente muestra toda la influencia del neoclásico en las teclas de JJ.

Desde luego que el balance final es más que positivo. Como mencionamos anteriormente, si bien hay canciones que cumplen con el estándar básico de un álbum de Power Metal Progresivo, lo cierto es que cada una logra encontrar la forma para destacar y para no ser pasada por alto. Por el contrario, la no despreciable cantidad de temazos con todas sus letras que encontramos en este disco, realmente es un aspecto para aplaudir y para destacar una y otra vez. Podemos afirmar entonces que la espera valió la pena totalmente. Nada es dejado al azar y la pulcritud en el sonido y en la ejecución de cada nota que escuchamos, demuestra el nivel de compromiso y de seriedad de los porteños. Para concluir de manera más precisa, hablamos de un discazo por donde se le mire.

 

Gino Olivares