Muchos calificativos se han dado, desde que se supo la programación de los conciertos, a esta inolvidable semana que viviremos a principios de Octubre de 2013. “Super Semana”, “La Semana del Metal”, entre otros, y ninguno de ellos se queda corto, pues tendremos la posibilidad única de ver un muy corto lapso de tiempo, en los que, hoy por hoy, son los escenarios más grandes y masivos del país, a bandas que forman la esencia del Metal, con estilos y escuelas diversas, pero a la larga con el mismo núcleo, ese mismo centro líquido para los distintos sabores del mejor chicle del mundo. Bandas a quienes debemos gratitud y que nos provocan pasión, y que han influido hasta lo más recóndito de nuestras existencias.

La primera “patita”, del 02 de octubre, es derechamente un Festival de Heavy Metal en el Estadio Nacional, cosa nunca antes vista en nuestro país, con tres bandas con sus particularidades, una más nueva y dos recontra consagradas.

En primer término, los enigmáticos Ghost, que han pateado el tablero del público con su propuesta musical y sobre todo escénica que no ha dejado indiferente a nadie, y a quienes veremos debutar en estas tierras del fin del mundo, con esa aura de misterio ocultista que provoca su imaginería y que no conozcamos los nombres reales de sus integrantes. Llegan con dos discos a cuestas y con un nombre cada vez más creciente en la escena. Es el momento perfecto para verlos y confirmar lo que tanto se ha dicho de ellos.

Ese mismo día veremos a la primera banda a la que, creo, muchos de nosotros debemos gratitud. Slayer es una banda muy especial, no sólo por representar el thrash en su faceta más icónicamente speed hasta el día de hoy, sino que también por su relación con nuestro país, dada por el viñamarino Tomás Enrique Araya Díaz, el gran Tom Araya, que cada vez que viene luce orgulloso sus orígenes chilenos. Pero creo que hoy en día la gratitud para con Slayer es más grande, fundamentalmente por la irreparable y dolorosa pérdida para ellos y para el mundo del rock que fue el fallecimiento de Jeff Hanneman, guitarrista y principal compositor de la banda. Por esto, creo que es más importante que nunca que Slayer se sienta vivo, con ganas de seguir despedazando huesecillos de los oídos y destruyendo vértebras por el mundo, y qué mejor para ello que venir a retroalimentarse con el público chileno, capaz de honrar y tributar a sus ídolos como corresponde. Que sientan que el Angel Of Death sigue reinando.

Y para cerrar ese que seguramente será un mágico, inolvidable y perpetuo 02 de octubre de 2013, fecha que quedará tatuada en la piel de la historia del rock en Chile, nada menos que Iron Maiden, en su, curiosamente, séptima visita a nuestras tierras. Es poco a estas alturas lo que podemos decir de la que sin dudas una de las más grandes bandas de rock de todos los tiempos, que ya está dando pasos importantes para llegar a sus cuarenta años de carrera. La Doncella de Hierro nuevamente viene a llenar el recinto de Ñuñoa en el marco de la evocación de su inolvidable Maiden England de la época del Seventh Son Of A Seventh Son, magistral obra de arte lanzada hace ya 25 años, y quienes tuvimos la fortuna de ver el show de la Doncella en el Festival Rock In Rio, pudimos constatar su enorme vigencia, lo que hace aun más fácil el convertirnos en esa masa de poleras negras y rendirnos ante la incontrovertible entrega de Steve, Bruce, Dave, Adrian, Janick, Nicko y Edward. Se promete un show inolvidable, en el que a todos nos corresponde una pequeña parte, pues sabemos que cuando la banda habla de Chile y su público, no lo hace con frases hechas como la mayoría de los grupos, que “se ponen el cassette”, sino que saben que fue una relación que costó, por líos absolutamente ajenos a la música y al arte que llevan tantos años regalándonos, y que nos corresponde agradecérselos llenando el Nacional, gritando a todo pulmón sus inmortales himnos, convirtiéndonos en soldados,  en prisioneros o en clarividentes, corriendo hacia las colinas, subiéndonos a un Spitfire de la RAF de la Segunda Guerra y corriendo libres.

El 03 de octubre será para intentar reconstruirnos y retomar fuerzas para dirigirnos al día siguiente, el 04 de octubre, a otro evento inmortal, esta vez en el Estadio Monumental David Arellano de Colo Colo. Abrirá los fuegos nada menos que el colorado Dave Mustaine con Megadeth, celebrando sus treinta años de carrera, junto al gran David Ellefson y a los no menos talentosos Chris Broderick (quizás el mejor guitarrista que ha tenido la banda tras Marty Friedman) y Shawn Drover. Más allá de que el último disco de la banda no sea de lo más destacado de su dilatada carrera, siempre ver a Dave y a los muchachos es una notable experiencia, su facilidad para poner el público en la palma de su mano es derechamente conmovedora, y por último, como es la idea-fuerza que queremos plantear en este texto, es una linda y nueva instancia para darle las gracias por todo que nos ha brindado y entregado en toda su carrera.

Y el plato de fondo de esta semana de ensueño es nada menos que Black Sabbath, con una casi formación ideal, faltando sólo Bill Ward en los tarros. Pero la verdad es que tener juntos a John Michael Osbourne, Frank Anthony Melby Iommi y Terence Geezer Butler será, muy probablemente, una chance única. Y lo mejor de todo, esta visita viene como consecuencia de que se juntaron para hacer un disco como 13 que cumple con todos y cada uno de los requisitos de un verdadero disco de Black Sabbath: riffs oscuros y poderosos, densidad rítmica, y la inconfundible e icónica voz de Ozzy. Ellos escarbaron la tierra y nos mostraron la oscuridad y las raíces de las mismas flores que veían los hippies, y gracias al destino –que causó el accidente de Tony que derivó en sus prótesis en los dedos, y que cambiaron para siempre el curso de la guitarra eléctrica en el mundo–, terminaron inventando un género, un estilo, una forma de vivir y de entender las cosas. Sí tú eres metalero, es gracias a Black Sabbath.

Cada una de las líneas anteriores se queda corta para intentar describir la pasión que nos genera esta música y sus bandas más esenciales. Y por esta pasión, por todo lo que nos han entregado, influido, ayudado, empujado y rescatado, nos corresponde ir a darles las gracias. Si tocan un tema que consideres repetido, piensa que para el que está a tu lado puede ser el primer concierto de su vida, disfrútalo, y sobre todo, cántalo como si no hubiera un mañana. No sabemos cuándo volveremos a verlos, no podemos tener certeza, la vida es muy frágil y cuando pasan los años, ello se acentúa. En suma, no  pierdas la chance de disfrutar, de emocionarte, de rendirles tributo, de entregarles tu gratitud, y en definitiva de desgarrarte la garganta cantando los himnos de tu vida, cantados para ti por sus propios dueños.

DARÍO SANHUEZA DE LA CRUZ

4 comentarios
  1. Andy Dice:

    Aún no asimilo el hecho de que veré a BLACK SABBATH en vivo. Tony Iommi debe ser, junto con mi padre, el héroe más grande de mi vida. ¡Y lo voy ver! Voy a poder agradecerle por tanto, a través de mi canto. Y antes de eso podré ver por fin a Megadeth. Sí, porque por distintos motivos, jamás he podido verlos, siendo que es una de mis bandas favoritas. Años de frustración se acaban el viernes. Será una noche extraordinaria.

    De Iron Maiden ni hablar. Bastaría solo con decir que es mi banda favorita y que -a muy personal gusto- es la mejor agrupación de la historia. Lo de Slayer también será tremendo. Tengo ganas de vivir con todo su presentación, y de que ojalá Chile les haga sentir que deben seguir, por el bien de la música, nuestro y de ellos. Solo Ghost no me despierta tanto interés, pero habrá que escucharlos con respeto.

    Gran editorial, Darío. Compartida al 100%.

    ¡¡Y cantar con todo conchatumareee!!

  2. Starship Trooper Dice:

    Seré parte de ambos shows; estoy bastante ansioso y emocionado por disfrutar de mi banda favorita conmemorando uno de sus pilares discográficos, a los monstruos del Thrash dañados por una gran pérdida pero aún vigentes, a otros monumentales del estilo (que no he visto jamás, a pesar de que han venido 3 años seguidos) y por supuesto, a los creadores de toda esta onda. 2 noches de ensueño.

  3. Rattlehead Dice:

    Una semana que difícilmente se repetirá. Tener a Slayer y Iron Maiden en el Estadio Nacional y a Megadeth con Black Sabbath en el Estadio Monumental es algo único y sin precedentes en Chile.

    A Iron Maiden los vi en 2004, a Slayer en 2006, a Megadeth el año pasado y Black Sabbath no los he visto, con un milagro lo podré lograr… Pero estamos claros que otro recital de Black Sabbath en Chile con casi todos los miembros originales es algo que no vuelve a pasar.

  4. guyo Dice:

    sentimientos encontrados, q venga bs, con formacion origiginal (o casi), es historico, ademas q venga ghostes bueno ver bandas nuevas, lo malo, es la nula evolucion del publico chileno, aca, en una semana van mas de 100.000 personas a 2 eventos, y las bandas mas “noveles”, apenas unos cuantos, el mejor ejemplo fue el fallido prog-power,una pena, la escena metalera en chile segun los medios goza de gran salud, pero es solo una ilusion, un reflejo de nuestra sociedad donde solo importa aparentar y lucirse frente a los otros

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